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Thune Eureka rediseña su producción con IA de la mano del MIT de Massachusetts

d. casas REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Miembros del equipo del MIT desplazados a Arousa, en los talleres de Thune Eureka
Miembros del equipo del MIT desplazados a Arousa, en los talleres de Thune Eureka

Un equipo del prestigioso instituto norteamericano contribuye a cambiar metodologías de trabajo en talleres donde se mezclan tornos y soldaduras

18 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Thune Eureka, la compañía de Vilagarcía de Arousa de origen noruego pero 100 % gallega que dirige Adrian García Aranyos, se ha convertido en una pieza clave en la cadena de suministro de proyectos internacionales, que van desde la energía nuclear hasta la gran investigación física europea; y, más recientemente, como fabricante de componentes para los sistemas de defensa de fragatas, vehículos de combate y utillajes aeronáuticos para el sector de la defensa.

Como referente global en la fabricación de bienes de equipo complejos, la empresa acaba de dar un paso de gigante al emprender una reconversión de sus procesos apoyándose en la IA.

Una transformación que ha venido de la mano de un equipo del MIT Sloan School of Management G-Lab, de Massachusetts (EE.UU.). Durante cuatro semanas (todo el pasado mes de enero) cuatro miembros de ese prestigioso instituto han estado trabajando en las oficinas y talleres de Thune Eureka para introducir ideas que «nos han ayudado a explorar nuevas formas de pensar», asegura el primer directivo de la firma, para quien «tener un equipo del MIT trabajando junto a nosotros, en nuestro taller de metalurgia, resultó a la vez surrealista e inspirador. Nos retaron a mirar nuestro trabajo diario desde un ángulo completamente nuevo y a repensar cómo afrontamos problemas de larga trayectoria, mientras explorábamos cómo la tecnología puede transformar incluso nuestro taller de metalurgia, que funciona desde 1973».

Un año previo

Pero hasta llegar a ese momento hay que remontarse a un período de más de un año, en el que MIT y Thune Eureka iniciaron la implementación de procesos, que se aplicarían en remoto durante tres meses desde Boston. Adrian García Aranyos aclara por qué ha sido el prestigioso instituto norteamericano el elegido para acometer esta nueva fase de automatización. Y la razón reside en la experiencia y los contactos que tenía «en mi vida laboral anterior».

Para clarificar el trabajo realizado en estas instalaciones gallega, el primer directivo de la empresa aclara que «al principio, las primeras aplicaciones sirvieron para cuestiones administrativas básicas como traductores de correos electrónicos o sintetizar documentos en formatos en PDF». Posteriormente, la nueva tecnología se introdujo para contextualizar documentos en formatos desestructurados, con planos y archivos complejos, y efectuar presupuestos desglosados en proyectos que por su envergadura requieren del conocimiento de personal especializado.

La dirección entendió que la tecnología era una buena herramienta para asumir las tareas más repetitivas y que el tiempo dedicado por el personal cualificado en articular esta burocracia podría destinarse a lo verdaderamente importante, el proceso industrial. Y así ha sido: «Una nueva visión, recordando lo fácil que es quedarse atrapado en rutinas y olvidar el valor de nuevas perspectivas». El hecho de que un equipo de profesionales del MIT permaneciese durante un mes en Arousa permitirá que en los próximos meses esta experiencia avance y la IA intervenga también en procesos productivos porque algunos expertos señalan que la alianza entre tradición industrial y visión global es el tipo de historia que va a hacer de Galicia un polo de industria avanzada en Europa.

García Aranyos destacó, además, la buena disposición mostrada por la plantilla de Thune Eureka: «Lo que hizo que esta experiencia fuera realmente especial fue ver el entusiasmo y el apetito de nuestro propio equipo por escuchar, adaptarse y abrazar esas nuevas perspectivas y tecnologías con entusiasmo. Es esa curiosidad compartida la que impulsa el cambio real y nos permitirá ampliar los límites de lo que es posible con la IA».

 El grupo de profesionales del instituto tecnológico aprovechó los escasos días sin lluvia que hubo en Galicia para realizar algunas visitas turísticas, culturales y gastronómicas en la comunidad. La catedral de Santiago o lo viñedos del entorno de Arousa fueron algunas de ellas.