Trabajo tienta a la CEOE con una rebaja fiscal a cambio de que acepte subir el salario mínimo
ECONOMÍA
Ofrece deducciones en el impuesto de sociedades a las empresas más afectadas por la medida, siempre que no destruyan empleo y suban el resto de sueldos
29 ene 2026 . Actualizado a las 21:07 h.El Ministerio de Trabajo presentó ayer a los agentes sociales una nueva propuesta con la que atraer a la patronal y lograr así el apoyo unánime a la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), que será del 3,1 % para este 2026. Se trata de un paso más para aliviar la carga que esa subida supondrá para las empresas más expuestas, es decir, las que cuentan con un mayor volumen de trabajadores que perciben ese sueldo que ahora volverá a incrementarse. Después de una semana de negociaciones a tres bandas entre Trabajo, Hacienda y Economía, la propuesta —de momento, verbal— que el Ejecutivo ha trasladado a los agentes sociales pasa por ampliar ese alivio económico más allá de las subcontratas, de modo que también las empresas más afectadas por la subida del SMI puedan aplicarse una deducción en el impuesto de sociedades para aligerar el incremento del impacto del alza.
Según explicaron los sindicatos al término de la reunión, el mecanismo planteado por Trabajo consiste en una deducción en el tributo que grava los beneficios empresariales, que iría vinculada a una serie de condiciones, como el mantenimiento del empleo. El secretario confederal de CC.OO., Javier Pacheco, indicó que patronal y sindicatos analizarán la nueva propuesta del Ejecutivo, de la que esperan tener más detalles por escrito, ya que ambos criticaron su inconcreción, dado que Trabajo no aportó documentos.
La mesa de diálogo social se volverá a reunir el jueves para, una vez analizada esta última oferta, intentar sellar un acuerdo con un incremento del 3,1 %, hasta los 1.221 euros brutos mensuales en catorce pagas, lo que se traduce en 37 euros más al mes.
Condiciones
Esta última oferta del Ministerio de Trabajo —que no supone modificar la ley de desindexación aprobada en el 2015—, tiene letra pequeña, ya que la aplicación de deducciones en el impuesto de sociedades estará supeditada a que las empresas beneficiarias mantengan el empleo (una condición que también se aplica a las ayudas a los ERTE, por ejemplo).
No solo eso, ya que también estarán obligadas a mejorar las bandas salariales más bajas, pero que rebasen el salario mínimo. A falta de recibir la propuesta por escrito, la patronal considera inasumible el cumplimiento de dichas exigencias.
Incentivo para subir salarios
Respecto a esto, el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, explicó a los medios tras la reunión que «la fórmula de compensación con la que estamos trabajando debe ser también un incentivo para que las empresas de nuestro país suban salarios. No se trata de que las empresas tengan a sus trabajadores en el salario mínimo interprofesional, sino, muy al contrario, se trata de estimularlas para que dejen de tener trabajadores en esa escala tan baja».
Del mismo modo, aprovechó para recordar los «tres grandes pasos» que el ministerio estaba dando con la oferta, ya que, además de subir en 37 euros mensuales el sueldo mínimo que perciben más de 2,5 millones de trabajadores, además no tributarán por dicha subida, que será retroactiva desde el 1 de enero. A esto se suma —dijo Pérez Rey— el mensaje que Trabajo envía a las empresas de que «va a buscar una fórmula para incentivar la subida de salarios en todos los sectores, empezando por aquellos que tienen una mayor presencia entre sus escalas salariales de personas que cobran el SMI».
A la espera de que la respuesta de los agentes sociales, el Ejecutivo ha dejado claro que la oferta de rebaja fiscal decaerá si los empresarios rechazan sumarse al acuerdo.