David Martínez, el discreto tiburón de las finanzas que decidirá el futuro de la opa del Sabadell

Sara Cabrero
S. Cabrero REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

María Pedreda

El mayor accionista particular de la entidad bancaria exige al BBVA una mejora de las condiciones para acudir al canje

12 sep 2025 . Actualizado a las 17:54 h.

La gran obsesión de David Martínez Guzmán (Monterrey, 1957) es su anonimato. Hay quien incluso le ha bautizado como el «fantasma de Wall Street». No en vano, este inversor mexicano —fundador de la firma especializada en deuda corporativa y soberana Fintech Advisory— contrató hace años a una empresa para que comprara todos los dominios vinculados a su nombre y tratara de eliminar todo rastro que pudiera quedar en el vasto mundo de Internet. Una tarea que han completado con éxito, puesto que a pesar del gran poder que maneja, en la red a duras penas se pueden encontrar un puñado de fotos suyas.

Pero estos días, el objetivo se le complica. Porque el foco mediático se ha posado sobre su figura, clave en el futuro de la opa del Sabadell. Su voto será uno de los que decante la balanza de la operación, puesto que en sus manos está actualmente un 3,5 % del capital de la entidad catalana. Y qué hará con este poder sigue siendo una incógnita a tenor de sus últimos movimientos. Tal y como figura en los últimos documentos enviados a la CNMV, el inversor decidió abstenerse del informe que presentó este viernes el consejo de administración en el que recomendaba a sus accionistas no acudir a la opa. Eso sí, su paso a un lado no supone que Martínez vaya a acudir al canje. Porque, de hecho, el accionista asegura que «la operación presentada por BBVA constituye la estrategia acertada para las dos instituciones, aunque a un precio que hoy la hace irrealizable». En resumidas cuentas, apoya la fusión, pero no la opa y menos con las condiciones que BBVA mantiene sobre la mesa: «Por esta razón, me adhiero al rechazo de la oferta y he decidido no participar en ella con las acciones que represento, ni con las mías propias ni con las gestionadas a través del fondo Fintech Europe», sentenciaba el magnate mexicano.

La discreción ha sido la máxima que ha aplicado en toda su larga trayectoria y todo apunta a que la opa no será una excepción. Quienes le conocen aseguran que detrás de este desconocido se encuentra un gran inversor, un auténtico tiburón de las finanzas, que ha conseguido extender sus tentáculos inversores a lo largo de México, España, Estados Unidos, Argentina y Venezuela. En esa biblia de los mercados que es Bloomberg, se considera a este empresario como un inversor misterioso que, sin embargo, es ya uno de los «jugadores más relevantes del mundo financiero de América Latina».

Rivaliza —tanto en cuestión de dinero como en lo personal— con el mismísimo Carlos Slim, con el que no ha hecho precisamente buenas migas. De hecho, Slim ha criticado en más de una ocasión que los presidentes argentinos han mostrado cierto favoritismo hacia Martínez Guzmán en detrimento de sus propios intereses. 

A pesar del anonimato, ha sido clave en la historia económica reciente de muchos países. En Argentina, por ejemplo, jugó un papel importante en la reestructuración de deuda soberana del país andino, donde mantuvo una estrecha relación de amistad con el expresidente Néstor Kirchner. En este mercado, Martínez Guzmán centró el tiro en el sector de las telecomunicaciones, donde posee importantes porciones del capital de Cablevisión y Telecom. También es socio del Grupo Clarín. 

En su currículo, el capítulo de la formación es, cuanto menos, llamativo. Arrancó su carrera estudiando en Roma Filosofía Antigua, Mundo Medieval y Ciencia Moderna en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, una institución vinculada a los Legionarios de Cristo. Pero pronto dio un giro. A su vuelta a México, cursó Ingeniería Eléctrica en la Universidad Nacional Autónoma de México y poco después obtuvo un MBA en Harvard en Administración de Empresas, la especialidad que marcaría su carrera profesional. 

En el Sabadell desembarcó en el 2013, tras una ampliación de capital en la que llegó a alcanzar un 5 % del capital del banco y en el accionariado de la entidad se ha mantenido durante más de una década. Desde el 2014, como miembro del Consejo de Administración, un cargo que revalidó cuatro años después y que sigue ocupando. No es puesto menor, porque el magnate es el mayor inversor particular del banco y el único de estas características que cuenta con un sillón dominical en el consejo.

Amante del arte, el mexicano cuenta en su colección con piezas de reputados artistas como Pollock o Rothko y forma parte de la lista elaborada por ARTnews que recoge a los mayores coleccionistas del mundo.