La escalada de los precios pone en aprietos a dos de cada tres gallegos

Ana Balseiro
ana balseiro MADRID / LA VOZ

ECONOMÍA

XOAN A. SOLER

Tienen más difícil comprar que hace un año, según el barómetro de Sondaxe

04 mar 2022 . Actualizado a las 20:39 h.

La progresiva vuelta a la normalidad, pese al estallido de la sexta ola de la pandemia, provocado por la variante ómicron, no ha devuelto la tranquilidad a los gallegos, que llevan meses intranquilos no solo por la salud sino también por el bolsillo. Así lo confirman los resultados del último barómetro trimestral realizado por el Instituto Sondaxe para La Voz de Galicia. Y es que, preguntados por una cuestión tan de actualidad como la escalada de los precios, dos de cada tres encuestados admiten estar ahogados por la soga invisible de la inflación. En concreto, casi el 67 % aseguraron que tienen más dificultades ahora que hace un año para comprar los productos que necesitan.

Que todo se ha encarecido en los últimos meses lo evidencia desde la cuenta del supermercado hasta el repostaje en la gasolinera, sin olvidar la temida factura de la electricidad. Todo lo anterior explica que los entrevistados puntúen —en una escala de 0 a 10— con casi un 9 (concretamente un 8,69 de media) el grado de preocupación que les supone la subida de precios de productos y servicios.

Miedo máximo para el 50 %

Es más, para prácticamente la mitad de los encuestados su temor es máximo, por lo que puntúan la escalada del IPC con un 10, frente a los porcentajes residuales de quienes dicen no estar preocupados: del 0 al 4 apenas suman un 2,5 % del total, que sube hasta el 6,2 % si se añaden los que lo puntúan con un 5.

La inquietud por tal escalada de precios no distingue de sexos ni de lugar de residencia, ya que el barómetro no muestra prácticamente diferencias en la puntuación media que dan hombres (8,52) y mujeres (8,83), ni los encuestados en las diferentes provincias, más allá de que los de Ourense y Lugo (8,98 y 8,92 respectivamente) son los más intranquilos y los de Pontevedra (8,54) los que menos.

Tampoco hay variaciones importantes entre quienes viven en las ciudades y quienes lo hacen en poblaciones pequeñas o medianas de la comunidad. Sin embargo, distinguiendo por comarcas, solo los vecinos de las áreas de Ourense, O Morrazo y Barbanza-Noia expresan una preocupación por los precios por encima del 9 en una escala del 0 al 10, que contrasta con el poco más del 7 de la zona de Pontevedra.

En lo que respecta a la edad, la horquilla entre 45 y 64 años es la más preocupada, y en el extremo contrario está el segmento de jóvenes (de 18 a 29), algo que puede explicar el retraso en la edad de emancipación del hogar.

Según la ocupación, el miedo al encarecimiento del coste de la vida lo comparten asalariados, autónomos, desempleados o pensionistas y solo los estudiantes refieren menos inquietud que la media, casi seis décimas menos.

Tampoco la ideología política supone grandes diferencias, aunque quienes declararon haberse abstenido en las elecciones generales del 2019 y en las autonómicas del 2020 son los que mayor puntuación dan a la preocupación por los precios, por encima del 9.

La mala noticia es que el horizonte no solo no tiene visos de mejorar sino todo lo contrario, debido a la incertidumbre geopolítica internacional en una economía globalizada. Y es que la guerra de Ucrania, que antes de estallar ya había disparado los costes de la energía (sobre todo del gas), aún lo hará más, sumando también los de las materias primas, con el impacto que ello supondrá en las economías familiares.

Electricidad, combustibles y alimentos, los mayores lastres para el bolsillo

Preguntados por en qué productos o servicios han notado personalmente una mayor subida, prácticamente el 70 % de los encuestados por Sondaxe para este barómetro trimestral señalan a la electricidad en primer lugar. Se confirma así que el fenómeno de la pobreza energética está muy presente y en expansión debido al encarecimiento galopante de la factura de la luz, que acaba de obligar al Ejecutivo a prorrogar hasta el mes de junio las medidas fiscales implementadas para aliviar el sobrecoste energético que soporta la ciudadanía.

Junto con la electricidad, casi seis de cada diez entrevistados (concretamente el 57,2 %) indicaron que era el precio de los combustibles lo que más les afectaba; y uno de cada dos (el 51,9 del total) señalaron la alimentación y los productos del hogar, es decir, la cesta de la compra y todo lo que la compone, en mayor o menor medida.

A distancia están otros servicios, como el transporte (8,8 % de los preguntados); la hostelería, es decir, los precios de bares y restaurantes (7,2 %) y el ocio y los espectáculos 3,9 %).

Menos a los jóvenes

El barómetro confirma lo que la lógica apunta: la subida de la factura de la electricidad, la escalada de los precios de los combustibles y el encarecimiento de los alimentos afecta más a la franja de población más madura y menos a los jóvenes, sobre cuyos bolsillos que impacta más el repunte de los costes del transporte, la hostelería y la actividades de ocio.

Paro y precariedad se consolidan como principales preocupaciones

El barómetro trimestral confirma —y consolida— la tendencia que ya mostró el sondeo de otoño: la pandemia ha dejado de ser la principal preocupación de los gallegos para cederle el puesto al desempleo, como refieren casi un tercio de los encuestados. Y no solo el paro, ya que para el 22,5 % del total, la calidad del empleo —es decir, la precariedad, los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo— son su segundo quebradero de cabeza, mientras que la sanidad es el tercero (20,2 %) y la pandemia (11,1 %) baja al quinto puesto.

Por delante de ella se sitúan los problemas económicos, que perturban al 14 % de los participantes en la encuesta, junto con otros temas estrechamente vinculados, como el abandono del mundo rural, la falta de tejido industrial, los impuestos, la despoblación, las pensiones y la vivienda. La política y los políticos, que en el pasado fueron fuente de malestar para la ciudadanía, caen al decimotercer lugar (4,2 %), mientras que los recortes y la corrupción lo hacen a los puestos 17 y 18, citados solo por el 3,1 % y el 2,8 % de los encuestados.