El miedo a los efectos de la nueva variante del covid hunde el Ibex 35 un 5 %, con los valores turísticos en caída libre
26 nov 2021 . Actualizado a las 20:06 h.Cuando parecía que la recuperación económica ganaba terreno, los principales índices bursátiles del mundo volvieron a teñirse de rojo. Las bolsas se hundieron este viernes y lo hicieron por el miedo a la nueva variante sudafricana del covid. Su potencial capacidad de resistir a las vacunas ha hecho saltar las alarmas en todo el globo.
Los inversores, augurando nuevos confinamientos y restricciones, huyeron a buscar refugio en la renta fija, infligiendo el correctivo más duro que se recuerda en el Ibex 35 desde el 11 de junio del 2020, cuando la bolsa se hundió un 5,04 %.
El selectivo español encajó el mayor batacazo de los parqués europeos en este viernes negro, tras desplomarse un 4,96 %. París retrocedió un 4,75 %. La bolsa de Milán se dejó un 4,60 %. Fráncfort cayó un 4,15 % y Londres cerró con un ajuste del 3,64 %. Tampoco le fueron bien las cosas al Dow Jones. Wall Street cerró la sesión con pérdidas del 2,53 %, el peor registro del último año. Era previsible. Los temblores se sintieron antes en las bolsas asiáticas, presagiando lo peor. El índice Nikkei (Tokio) cerró la sesión en rojo (-2,53 %). La bolsa de Hong Kong cayó un 2,67 %.
Empresas más castigadas
El mayor varapalo en el Ibex 35 se lo han llevado los valores turísticos y los vinculados a la movilidad. El grupo IAG, al que pertenecen las aerolíneas Iberia y Vueling, lideró las pérdidas. Sus acciones se depreciaron un 15,59 % ante la histeria de sus accionistas. Le acompañaron en la caída el banco Santander (-8,92 %), AENA (-8,77 %), Ferrovial (8,70 %) y Meliá Hoteles (7,77 %). El temor a que la propagación de la variante obligue a confinar de nuevo las economías y reduzca la demanda de carburantes y energía hundió también la cotización de Repsol (7,35 %). Aguantaron mejor el tipo las eléctricas. Iberdrola cayó un 3,11 %. Endesa retrocedió un 2 % y Naturgy contuvo la sangría anotando una contracción del 1,1 %.
Ni siquiera escaparon del efecto arrastre otros valores como Arcelor Mittal (-7,10 %). Y es que un nuevo repliegue en las casas puede desencadenar otra contracción de la demanda y posibles cierres de fábricas metalúrgicas, que hasta ahora estaban demandando más materias primas para acelerar la recuperación. El precio del barril de Brent cayó un 10,1 %, hasta los 73,94 dólares.
Consecuencias
La caída de las bolsas anticipa y materializa el creciente temor a un frenazo en la recuperación incompleta de las economías tras más de un año y medio de pandemia. Las consecuencias de un nuevo confinamiento estricto podrían dilapidar cualquier previsión económica hecha hasta el momento y obligaría a revisar todas las políticas de estímulos, que España ya había empezado a relajar para poner en orden las cuentas públicas.
El primer efecto que se podría notar es el descenso de los precios de los carburantes. Las restricciones a la movilidad condujeron al barril de petróleo a entrar en terreno negativo en el peor pico pandémico del 2020. Por otro lado, la caída de la demanda de hidrocarburos y energía -si se vuelve al teletrabajo- empujaría a la baja la factura eléctrica, disparada en el último año al calor de la recuperación.
Con la producción parada, es probable que los precios de las materias primas se relajen, siempre que no haya movimientos de fondo para hacer acopio, aprovechando las vacas flacas. Eso mismo hizo China en el 2020: adquirió hidrocarburos a precios de saldo para procesarlos en sus refinerías.
El impacto sobre la logística es una incógnita. Los precios en el transporte marítimo -los fletes se han multiplicado por siete en el último año- deberían volver a descender si se paraliza el comercio, pero los cuellos de botella que se están experimentando -con retrasos de hasta un mes en la entrega de mercancías- podrían agravarse si los puertos chinos, donde aún no se ha vuelto a la normalidad, cierran.