Empresas poco estratégicas y morosas, así son los ruinosos rescates de la SEPI

Manoli Sío Dopeso
m. sío dopeso VIGO / LA VOZ

ECONOMÍA

E. Parra

Plus Ultra recibirá 53 millones, Duro Felguera 120 y Abengoa aspira a casi 250

28 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Una aerolínea que solo opera con un avión, ¿es estratégica para la economía española? ¿Tanto como para ser rescatada por el Estado? ¿Y una empresa que le debe 120 millones a Hacienda? ¿Hasta que punto es lícito su rescate con dinero público?

Estos dos ejemplos tienen nombres y apellidos, se trata de la compañía aérea Plus Ultra y de la siderúrgica Duro Felguera y sí, en ambos casos, el Gobierno ha aprobado su rescate, con cargo al Fondo de Apoyo a la Solvencia dotado con 10.000 millones de euros y gestionado por la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), para distribuir entre las empresas afectadas por el impacto de la pandemia con préstamos participativos y de deuda a muy largo plazo.

Las empresas que acuden a este fondo deben presentar un plan de viabilidad con objetivos medibles de previsiones de negocio, junto con la situación patrimonial y financiera. Un requisito imprescindible es que la empresa que quiera ser rescatada demuestre que era solvente a diciembre del 2019, antes de que la pandemia lo trastocara todo.

Ayudas cuestionables

El problema, y de ahí la polémica de los últimos rescates aprobados, es que las empresas socorridas no se ajustan a esta «idoneidad» requerida, bien por su crítico estado previo a la pandemia o por el dudoso carácter estratégico de sus negocios.

El caso más llamativo es el de Plus Ultra, una aerolínea de vuelos con Latinoamérica que está en pérdidas desde su fundación en el 2011 y que, a pesar de su insignificancia en el sector turístico español, ha recibido 53 millones en préstamos. La compañía solo tiene un avión en funcionamiento y opera el 0,03 % de los vuelos en España, pero en palabras de la ministra María Jesús Montero «es una empresa estratégica por el nicho de mercado que ocupa».

No es el único rescate en entredicho. Nadia Calviño, ministra de Economía, explicaba hace unos días que «se están aplicando los mismos criterios a todas las empresas y que las exigencias son máximas».

Sin embargo, Duro Felguera ha sido socorrida pese a incumplir la condición de estar al corriente a 31 de diciembre de 2019 en el cumplimiento de las obligaciones tributarias. La siderúrgica tiene una deuda con Hacienda de 120 millones. Aunque fuentes de la compañía recuerdan que la Audiencia Nacional la suspendió de forma cautelar en el 2020.

Dice la sociedad estatal que de los 120 millones que ha pedido Duro Felguera, 30 millones podrían ir como un préstamo participativo o como aportación de capital, lo que abre la puerta a la entrada del Estado en el accionariado de esta compañía.

Ahora hay verdadera curiosidad sobre cuál va a ser la respuesta del Ejecutivo al rescate de Abengoa, que ha solicitado 249 millones de euros, justo un millón menos de la cantidad que le obligaría a avisar a Bruselas para aprobar esa ayuda.

Abengoa lleva cinco años en lo que se podría considerar una situación de crisis. En el año 2015 entró en preconcurso y pidió un rescate. Tres años después tuvo que pedir más ayuda a sus acreedores. El 23 de marzo del 2020, solo ocho días después del estado de alarma, dijo que todavía no podía publicar las cuentas del 2019 por el impacto del coronavirus.

A la espera de la resolución, el Gobierno ha prorrogado el plazo para pedir las ayudas de este Fondo de Apoyo a la Solvencia de compañías estratégicas afectadas por la pandemia del covid, hasta el 31 de diciembre próximo, aunque no se descarta ampliarlo de nuevo si la evolución de la pandemia y de la crisis económica asociada así lo requieren.

Y es que, tal y como va el 2021, sin una visión clara de recuperación, en el mundo corporativo se cree que el grueso de las solicitudes se producirá esta primavera, una vez que las empresas vayan cerrando sus cuentas del 2020, y constatando el impacto del coronavirus en sus cifras.

Las gallegas Hijos de J. Barreras y Losán, entre las más de treinta solicitudes de ayudas, por más de 3.000 millones 

La lista de empresas en problemas que han recurrido al fondo de la SEPI de apoyo a la solvencia sigue creciendo, y ha llegado a la treintena por un volumen total de entre 3.000 y 3.300 millones de euros (en préstamos, que no ayudas a fondo perdido) al margen de los 968 millones aprobados y a repartir entre Air Europa, Ávoris, Duro Felguera y Plus Ultra Líneas Aéreas.

Hasta el momento la petición más elevada es la de Celsa, la mayor siderúrgica española, que ha duplicado la cifra inicial, hasta 700 millones de euros, aunque fuentes del mercado financiero consideran que el rescate final será algo menor.

En Galicia consta la petición de Hijos de J. Barreras, que opta al fondo de rescate por una suma de 30 millones de euros, que la Xunta redondearía con la aportación de un crédito participativo de 8 millones. Douglas Prothero, presidente del astillero propiedad de la naviera de The Ritz Carlton se ha entrevistado personalmente con responsables de la sociedad estatal, y la empresa ha presentado ya un plan de viabilidad que incluye la construcción de más buques en Galicia, una vez finalizado el crucero Evrima, que es la urgencia que ahora pesa sobre la empresa. Fuentes del sector aseguran que las expectativas son buenas, pero nada más.

También ha trascendido la petición planteada por el grupo Losán, que rondaría los 35 millones de euros. Se trata de una de las principales empresas madereras de España. Fundada en 1964, la compañía tiene su sede central en A Coruña y cuenta con centros de producción en Rumanía, Chile, Holanda y Estados Unidos. Su facturación supera los 200 millones y cuenta con unos 1.600 empleados.

Del total de empresas solicitantes, 14 están relacionadas con el turismo y han pedido 1.639 millones de euros. Es decir, más de la mitad del dinero solicitado hasta la fecha al fondo corresponde a empresas turísticas. Entre los peticionarios figuran las hoteleras Hotusa, que habría pedido en torno a 200 millones; Hesperia (55) y Naviera Armas (100 millones de euros).

También la cadena hotelera Room Mate, que ha solicitado 52; el grupo de autobuses y trenes turísticos Juliá (37), y la cadena de hoteles Serhs que demanda 35 millones.