Y cuando no haya carbón... ¿qué?

El sistema de generación eléctrica lleva ya dos años sin contar apenas con esas centrales y, cuando desaparezca la de As Pontes, las de gas asumirán su papel como tecnología de respaldo


redacción / la voz

A no ser que Endesa recapacite, Galicia dejará de producir electricidad con carbón a partir del próximo verano, con el cierre de la central térmica de As Pontes, la mayor de España. Cuando eso ocurra, ¿qué? Consecuencias económicas y laborales aparte, poco más pasará. El sistema de generación de electricidad no se verá perturbado por el fin de esa tecnología y el suministro de electricidad seguirá estando garantizado. Ya lo ha demostrado. El año pasado, la producción con carbón ha sido ínfima, tanto en España como en Galicia, como se puede apreciar en el gráfico que acompaña esta información. Más residual aún lo fue si se compara con los datos de generación de ejercicios anteriores, no incorporados al gráfico. Así, de acuerdo con las estadísticas de Red Eléctrica de España (REE), las dos térmicas gallegas -además de la de Endesa en As Pontes funcionó hasta el verano pasado otra de Naturgy en Meirama- produjeron en sus años dorados -el último, el 2018- 10.307 gigavatios hora. Es decir, ocho veces más que en el 2020. Era la tecnología líder en la comunidad, ahora sustituida por eólica (el año pasado produjo un 15 % más) e hidráulica (aumentó un 12 %).

¿Cómo se las apañó el sistema para sustituir al carbón? Con otras tecnologías, como los ciclos combinados de gas, que estaban infrautilizados -y lo siguen estando- y, fundamentalmente, renovables, eólica y fotovoltaica.

La seguridad que imprimían al sistema las plantas de carbón -su funcionamiento no depende de que llueva o haga sol- ha sido asumida por los ciclos, más rápidos incluso de activar en caso de necesidad. Las centrales de gas son la principal tecnología de respaldo incluida en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) hasta el 2030. Otras serán las plantas hidráulicas de bombeo -disponen de una balsa para almacenar agua y soltarla hacia las turbinas en caso de necesidad-, aún minoritarias -en Galicia hay tres, de Iberdrola-.

Hizo falta carbón por el frío

Pese a que el carbón ya no es imprescindible, sí ha salvado la cara en los momentos de más apuro. Especialmente en los vividos en las primeras semanas de este mes de enero, cuando una demanda disparada por la ola de frío y el desorbitado precio del gas hicieron cabalgar los precios de la electricidad. Entonces, la central de As Pontes vivió los que probablemente serán unos de sus últimos momentos de gloria poniendo a producir dos grupos. De hecho, hubo horas del sábado 9 en que el carbón marcó el precio de referencia (el más caro) del mercado.

Cuando no haya un As Pontes al que recurrir, esos momentos los protagonizarán los ciclos de gas. En Galicia hay dos centrales de este tipo, una de Endesa, también en la villa pontesa; y otra de Naturgy en el concello coruñés de Arteixo.

Endesa prevé apagar para siempre la térmica de carbón gallega antes de julio

beatriz couce

La demolición de las instalaciones de As Pontes se alargará cuatro años

En el cronograma que maneja Endesa para el cierre de su central de carbón de As Pontes, el próximo hito está fijado para el próximo verano. La eléctrica había solicitado al Ministerio para la Transición Ecológica la clausura de la térmica pontesa a finales del 2019, una petición que estaba vinculada a los resultados que arrojasen las pruebas con biocombustibles que estaba desarrollando la compañía. Si se determinaba la viabilidad de utilizar una mezcla de carbón y biocombustibles para producir energía, revertiría esa decisión. Pero la eléctrica sostiene que esa opción no es posible ni desde el punto de vista técnico ni económico ni medioambiental, por lo que continúa firme en su paso por clausurar las instalaciones.

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