Lagarde advierte a la UE de que la economía podría desplomarse un 15 %

C. P.

ECONOMÍA

Ralph Orlowski

La presidenta del BCE teme que los líderes europeos actúen «demasiado poco y demasiado tarde»

23 abr 2020 . Actualizado a las 18:51 h.

«Demasiado poco y demasiado tarde». Es la maldición histórica que arrastra la Unión Europea al hacer frente a una crisis. La lentitud, la falta de ambición y, sobre todo, la ausencia de acuerdo para extender un potente cortafuegos europeo hizo que la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, se revolviera esta tarde en su silla. Según pudo saber Bloomberg, la francesa ha tratado de hacer reaccionar a los líderes políticos, reunidos de forma telemática, asegurando que corren el riesgo de quedarse cortos ante un desplome del PIB europeo que podría alcanzar el 15 %. Sus temores son fundados. Algunos países como Alemania, Austria o los Países Bajos insisten en rebajar las expectativas sobre el futuro fondo de reconstrucción económica. Berlín insiste en articularlo a través de préstamos, no subvenciones y Viena exige firmar una hoja de condiciones antes de desembolsar dinero. Los inversores no se fían. Ni del estado de salud de las economías italiana y española ni de que la respuesta de la Unión vaya a estar a la altura de lo que exige la crisis. Por eso exigen más rentabilidad a la hora de financiar sus deudas.

Apagar fuegos

La situación se ha tensado tanto que el BCE tuvo que salir a escena el miércoles por la noche, extintor en mano, y anunciar que aceptará los bonos basura como garantía en las operaciones de liquidez de los bancos de la eurozona, ante la perspectiva de que el mercado se caliente. El organismo comandado por Lagarde consiguió relajar las primas de riesgo en una maniobra que anticipa una posible revisión a la baja del bono italiano, que hoy se somete a examen. La agencia de calificación crediticia S&P podría dejarlo al borde del bono basura.

Las consecuencias de reaccionar tarde y mal pueden ser desastrosas, como demostró la crisis de deuda que se desencadenó en el 2010. La prima de riesgo española, hoy en el entorno de los 155 puntos básicos, llegó alcanzar los 600 y países como Grecia tuvieron que acudir a gravosísimos rescates después de ver estranguladas sus vías de financiación en los mercados. Esta vez el BCE no ha querido esperar a ver cómo se incencia la casa para intervenir y garantizar que el crédito sigue fluyendo, aunque sea a costa de la calidad de sus balances.