El virus contagia a la luz: cae un 40 %

El descenso de la demanda por el parón parcial de la actividad económica, del petróleo y de los derechos de emisión de CO2 arrastran al precio de la electricidad


redacción / la voz

Quién lo iba a decir. Que un virus obre el milagro de abaratar el precio de la electricidad. Pues, así es. El megavatio hora se cotiza de media este mes a 29 euros en el mercado mayorista, ese que determina en torno a un tercio de la factura de la luz doméstica. Eso supone una caída del 40 % en comparación con el mismo período del 2019 (del 1 al 20 de marzo), cuando costaba de media 48,7 euros, según datos del operador del mercado eléctrico, OMIE.

Pero ¿por qué está bajando la luz? Por la conjunción de una serie de factores derivados de la crisis del coronavirus. Para empezar, por la caída de la demanda provocada por la paralización parcial del país. La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, le ha puesto cifra a ese descenso en la última semana: entre el 5 y 7 % a nivel nacional, y sobre todo, por el sector servicios. El industrial ha bajado un 8,7 %.

Además de caer el consumo, producir electricidad es más barato por el desplome del petróleo (de un 50 % desde principios de año) y también de las cotizaciones de los derechos de emisión de CO2. El incremento de precios en este último mercado europeo a partir de enero del 2019 es una de las causas de que las centrales de carbón que se resistían a cerrar ya hayan quedado fuera de mercado. Pues la crisis del coronavirus ha situado estos días el precio de la tonelada de dióxido de carbono en 16 euros, cuando el 2019 lo cerró a cerca de 25 y hasta hace solo unas semanas andaba en ese nivel. El desplome alcanza el 36 %.

Pero ese abaratamiento del CO2 no salvará a la central de Endesa en As Pontes, ya que, según fuentes de la empresa, la planta continúa fuera de mercado, o sea, produce tan caro —en buena medida por los derechos de emisión— que no logra vender la electricidad en el mercado.

Ismael Romeo, responsable de la empresa española Sendeco, dedicada a la compra y venta de dióxido de carbono, explica que ese mercado ha resistido mejor que otros, como las bolsas, la embestida del virus en las economías, pero al final está sufriendo también el correctivo. El motivo de la caída, añade, es que «las empresas tienen miedo» y han reducido sus compras. Paradójicamente, el mercado que ha estrangulado la producción con carbón, también está sufriendo las consecuencias del cierre de esas centrales, porque, si no tienen actividad, no necesitan derechos de emisión para contaminar.

Romeo estima que la tonelada de CO2 bajará hasta los 14 euros en el discurrir de esta crisis, remontándose así a niveles del 2018.

La interrumpibilidad, en suspenso

Red Eléctrica de España (REE), operador y transportista único del sistema, no activará el servicio de interrumpibilidad por criterios económicos a las grandes industrias, como Alcoa. Así lo ha acordado el Gobierno en aras de preservar la actividad de estas empresas. Según la orden publicada en el «Boletín Oficial del Estado», «el mantenimiento del suministro de energía eléctrica a los grandes consumidores que prestan el servicio de gestión de la demanda de interrumpibilidad [...] resulta fundamental para garantizar el abastecimiento de los bienes que producen, necesarios tanto por su naturaleza —predominantemente productos básicos de hierro, acero, aluminio y otros metales, así como productos químicos— como por su relevancia cuantitativa en los mercados.

Según datos de Red Eléctrica, en los dos últimos años el servicio de interrumpibilidad se ha aplicado en 53 ocasiones por criterios económicos, lo cual corresponde a más de 1.000 órdenes de reducción de potencia de una hora al conjunto de los proveedores.

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