Galicia se apunta a la colza como cultivo rotativo para producir biodiésel y pienso

La transformación en combustible se produce en Portugal, hacia donde ayer partieron seis tráileres con 150 toneladas


redacción / la voz

La memoria no falla. Y para mucha gente en España escuchar la palabra colza es retrotraerse a principios de los ochenta, cuando un fraude alimentario basado en comercializar para uso humano aceite industrial acabó arruinando la vida de unas 25.000 personas. Treinta y ocho años después, la colza trata de recuperar su lugar porque, como explica Enrique Martínez Force, vicedirector del Instituto de la Grasa del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), «lo que ocurrió con ese aceite pudo haber ocurrido con cualquier otro, el de girasol o el de oliva».

Mientras su cultivo resulta muy popular en Europa, donde supera al del girasol, la colza empieza a levantar cabeza en España. Aunque la presencia de campos inundados de flores amarillas es más habitual en Castilla, Galicia también se ha apuntado a la colza, donde desde hace seis primaveras varios agricultores han empezado a introducir esta oleaginosa como cultivo rotativo en sus campos de trigo autóctono. Lo que les gustaría, como explica Manuel Da Cunha, pionero en el resurgimiento de la colza en Galicia, es que «cada vez fueran sumándose más agricultores a la tendencia de usarla como medio para mejorar el suelo para el cultivo de los ecotipos de trigo de Galicia».

Mercado internacional

Tres agricultores dedicados a su cultivo acabaron de recoger la cosecha el sábado pasado. Una máquina fue tumbando las plantas, que ayer partieron en seis tráileres rumbo a una planta de transformación de biodiésel en Sintra (Portugal). Fueron un total de 150 toneladas, destinadas para combustible en su totalidad. «Otras campañas también enviamos parte para hacer aceite para consumo humano en otra planta de Setúbal, pero este año entró en Europa mucha colza de Estados Unidos, porque bajó la demanda China por la guerra comercial y, por eso, los precios también han caído algo», explica uno de estos agricultores.

La producción de combustible es uno de los principales destinos de la colza española: «La mayor parte de lo que se cultiva en Castilla va a parar a refinerías para hacer combustible», explica el investigador Enrique Martínez Force. No ocurre lo mismo en Francia o Alemania, donde el aceite para consumo humano está más extendido. De hecho, su uso es muy diverso. Se utiliza, incluso, para elaborar perfumes. Algún año, parte de la cosecha gallega también acabó en Francia. Porque fuera de nuestras fronteras no es extraño encontrar en los lineales botellas de aceite de colza junto a las de girasol o soja. Pero en España todavía pesa el estigma.

La idea de los productores gallegos es continuar usando esta oleaginosa como cultivo rotativo para alternar con el trigo gallego y, de cara a un futuro no muy lejano, piensan en destinar el bagazo para harina como proteína para la elaboración de pienso para alimentar al ganado. ¿Por qué no?

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