Miles de mujeres, una sola voz: ¡Igualdad!

La segunda huelga feminista de la historia de España llenó las calles de reivindicaciones

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Multitudinarias movilizaciones del 8M en Galicia Las proclamas feministas han proliferado por toda la comunidad. Una marea violeta que reclama una sociedad más igualitaria y pide el fin del patriarcado y la brecha salarial.

La Voz

Miles y miles de voces que en realidad eran una sola. Un grito común. Una demanda colectiva que en los dos últimos años ha cogido la fuerza de un tsunami. Las mujeres tomaron ayer las calles de toda España para reclamar una igualdad efectiva. Para exigir a la sociedad que destierre de una vez comportamientos anacrónicos, ya sean en forma de violencia o de discriminación, y para combatir «la ofensiva ultraderechista» que ha aflorado en los últimos meses como contestación a este movimiento imparable. La segunda huelga general feminista de la historia de España con motivo del Día Internacional de la Mujer discurrió con un tono a caballo entre lo festivo y lo reivindicativo. En Galicia, al igual que en el resto del país, las movilizaciones tomaron ciudades y concellos desde primera hora de la mañana y hasta bien entrada la tarde noche. Este es el relato de una jornada histórica. 

Así empezó la manifestación del 8M Vigo La ciudad olívica protagoniza una de las manifestaciones que este Día de la Mujer proliferan en las principales ciudades y villas de la comunidad: así se está viviendo la movilización

Baile de cifras

La participación. Fueron tantas las manifestaciones convocadas por toda la geografía española que resultaría una osadía determinar una cifra de participantes. Solo en Galicia, en A Coruña, Vigo, Ferrol, Ourense, Santiago, Lugo o Pontevedra se convocaron marchas y concentraciones por la mañana, pero también por la tarde. Las más concurridas, a eso de las ocho, reunieron a miles y miles de mujeres de todas las edades: abuelas, hijas, nietas... También a muchos hombres. Prácticamente no hubo ni un punto de la comunidad en el que no se celebrase algún acto reivindicativo. Incluso el Parlamento de Galicia tuvo que suspender las comisiones por la decisión de las diputadas de tomar parte en el paro. A nivel nacional, Madrid y Barcelona volvieron a congregar las manifestaciones más populosas. Más de 350.000 personas en la capital (el doble de lo estimado el año pasado), por 200.000 en la ciudad condal. Valencia, Bilbao, Sevilla o Zaragoza fueron escenario igualmente de marchas multitudinarias.

En Madrid, la plaza de Cibeles, se tiñó de violeta por completo
En Madrid, la plaza de Cibeles, se tiñó de violeta por completo

 Así las cosas, la huelga general feminista desencadenó un nuevo baile de cifras. CC. OO. fijó en un 80 % el seguimiento en la universidad, y del 61 % en secundaria, mientras que UGT se atrevió a dar una cifra de participantes: seis millones de mujeres. La valoración de los sindicatos contrastaba, eso sí, con las divulgadas por algunas administraciones y patronales. Como la Xunta, que desde primera hora del día rebajó al 12 % el seguimiento de la huelga, con un modesto 9,55 % en la educación o un 10,14 % en la sanidad. En una línea similar, la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) aseguró que el grueso de las empresas gallegas habían trabajado con normalidad, salvo algunas incidencias aisladas. 

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No todas pueden ir a la huelga: «Si no venimos, no cobramos» Son multitud las mujeres que hoy ni se plantean ir a la huelga. Lo recuerda, por ejemplo, una pescadera del mercado de abastos de Vigo que asegura, no se puede hacer huelga. Profesionales que tienen miedo a que las despidan.

Las consignas

Frenar la ofensiva machista. La huelga feminista convocada ayer replicó en esencia las grandes reivindicaciones ya planteadas el año pasado, pero puso énfasis en una nueva: la necesidad de contener lo que las participantes consideran «una ofensiva de la ultraderecha patriarcal», personificada, como quedó patente en multitud de actos, en el papel que Vox está jugando actualmente en la política española. La formación de Santiago Abascal fue por momentos la diana estrella de las soflamas feministas que ayer atronaron por toda la Península. Por lo demás, gritos, cánticos y lemas instaron a jubilar de la sociedad los comportamientos machistas y a impulsar cambios drásticos en la educación y en las empresas que sienten las bases de una igualdad efectiva. Poner remedio de una vez por todas a la lacra de la violencia de género y la defensa de derechos que parecían consagrados, como el aborto o la corresponsabilidad laboral, que sitúa en el mismo plano a mujeres y hombres, figuraron también entre las consignas más invocadas por las participantes. Todas ellas sintetizadas en el mensaje que encabezaba algunas de las marchas: «Somos imparables, ¡feministas siempre!». 

Los retos

Brecha salarial. A lo largo de esta última semana han ido apareciendo informes y estadísticas que alertan de las desigualdades que separan a hombres y mujeres en distintos ámbitos sociales y económicos. Ayer, a la misma hora en la que miles de mujeres se manifestaban precisamente para exigir que se ponga remedio a todas estas situaciones, la patronal CEOE divulgaba el suyo, elaborado en colaboración con PwC. De acuerdo con este estudio, la brecha salarial ajustada -que permite medir las diferencias de sueldos por géneros ante un mismo puesto de trabajo- se redujo en una cuarta parte entre el 2002 y el 2014, al pasar del 16,9 al 12,2 %. El presidente del ente, Antonio Garamendi, advirtió en cualquier caso de que la brecha sigue estando ahí, y que «negarla no tiene ningún sentido», por lo que se mostró a favor de la convocatoria del 8-M: «Este es un día de reivindicación que nosotros por supuesto apoyamos, que no tiene nada que ver con un día de huelga», aclaró.

También hizo lo propio la asociación de consumidores Adicae, que presentó un informe que eleva al 40 % la brecha salarial existente entre hombres y mujeres en el sector financiero español, el más afectado, según sus cálculos, por esta práctica irregular. La entidad sostiene que, para atenuarla, es preciso un esfuerzo colectivo, «pero especialmente de los consejos de administración de las entidades». 

La lacra continúa

El impacto de la violencia. Si hubo en la jornada de ayer un grito unánime en todas las marchas convocadas, ese fue el de la necesidad irrenunciable de acabar con la violencia machista. Ninguna otra reivindicación concitó tantos cánticos, tantas pancartas de protesta. Un problema al que ayer le pusieron contexto tanto el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) como el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. El primero informó de que el pasado año se presentaron 166.961 denuncias en España por violencia machista, un 0,4 % más que en el 2017, mientras que el alto tribunal autonómico explicó que, en el caso de la comunidad gallega, fueron 6.537 las denuncias presentadas, un 1,6 % más que el ejercicio precedente. En total, el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género registró en Galicia los nombres de 6.183 mujeres víctimas de esta tragedia, un 3 % más. Un fenómeno que, lamentablemente, no tiene freno. Ayer mismo, sin ir más lejos, un hombre de unos 80 años mató presuntamente a su mujer, de la misma edad, en una vivienda del distrito madrileño de Ciudad Lineal, un episodio calificado por la Policía como de violencia machista.

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