¿Qué pasará cuando cierre Meirama?

Los nuevos parques eólicos previstos para el 2020 sumarán en teoría la misma potencia que la central térmica, pero carbón lo hay siempre y viento, a veces


redacción / la voz

Si todo discurre según lo previsto, una de las dos centrales térmicas de carbón que funcionan en Galicia dejará de generar energía dentro de año y medio. Y, cuando cierre Meirama, ¿qué? Pues que la comunidad se quedará sin una instalación que en el 2017 fabricó 2.600 gigavatios hora, el 10 % de la electricidad con sello gallego ese año. Sin ella, el territorio seguirá produciendo más de lo que consume, pero el margen es cada vez menor. Así que, de momento, no pasaría nada, la seguridad de suministro seguiría garantizada.

Los casi 600 megavatios de potencia con los que cuenta la térmica de Naturgy y que se apagarán en el verano del 2020, según sus previsiones, serán suplidos teóricamente ese mismo año con una cantidad similar de tecnología eólica, según la Xunta. Están en obras ya cerca de una decena de nuevos parques sobre los que girarán molinos de viento. Energía limpia, frente al contaminante carbón. Naturgy, la misma que firma la futura defunción de Meirama, tiene en marcha cuatro que suman más de 100 megavatios; Endesa está construyendo tres de 62.

Pero hay un pero importante: el aire sopla cuando le viene en gana, básicamente. Y no es lo mismo contar con 600 megavatios de carbón que eólicos. De hecho, el papel principal de las térmicas -ciclos combinados de gas, incluidos, y en Galicia hay dos- es el de actuar como agentes de respaldo de las demás en el sistema eléctrico, para que este esté siempre abastecido de energía, una función que no pueden desempeñar los aerogeneradores.

Fuentes del sector explican, además, a modo de comparación entre ambas tecnologías, que una buena planta de carbón puede llegar a funcionar unas 8.000 horas al año; un parque eólico de postín, unas 3.000.

Sin hablar del empleo. Un parque eólico lo puede operar una sola persona, y desde la distancia; una central térmica, como la de Meirama, da trabajo directo a 77 personas.

El Gobierno debe aprobar aún el fin de la térmica solicitado por Naturgy. La consejera de Economía de Castilla y León, Pilar del Olmo, se ha apresurado a advertir de que una autorización a la vez de todos los cierres de térmicas que están en tramitación puede poner «en peligro el suministro de energía nacional» en momentos de picos de consumo.

Siete bajas solicitadas

La antigua Gas Natural Fenosa quiere clausurar también la térmica de La Robla, en León; y la de Narcea (Asturias). Iberdrola las de Lada (también en el Principado) y Velilla (Palencia). Y Endesa, las de Compostilla (León) y Andorra (Teruel). Todas estas solicitudes no son fruto de un simple ataque repentino de las compañías eléctricas contra el carbón, sino que se producen porque el próximo año entrará en vigor una directiva europea de emisiones que no permitirá el funcionamiento de centrales que sobrepasen unos límites determinados de contaminación. Estas empresas podrían haber invertido unos cuantos millones en reducir esos vertidos a la atmósfera, como está haciendo Endesa con la central de As Pontes, que podrá seguir funcionando así hasta el 2045. Pero han decidido no apostar más por esta tecnología de generación, siguiendo así la moda que se ha impuesto en la Unión Europea en su lucha contra el cambio climático, y aplaudida por Gobiernos como el español.

Feijoo critica a Naturgy

El conselleiro de Industria, Francisco Conde, ya acusó a Naturgy de dar la espalda a Galicia con esa decisión de cerrar Meirama. Y ahora es el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, el que ja arremetido contra la compañía por eso mismo. Esa clausura es un «incumprimento dun compromiso con Galicia» por parte de la empresa, que ha preferido cesar su actividad en vez de hacer inversiones como está haciendo Endesa en As Pontes, un modelo que citó y que coincide con la propuesta autonómica al Gobierno central de mantener estas industrias «un tempo máis», mientras ofreciesen rendimiento.

Naturgy le comunicó a los trabajadores el cierre de la central el miércoles. También anunció ese día un plan de inversiones de 80 millones para intentar paliar el impacto negativo que tendrá sobre la comarca coruñesa de Cerceda. Consiste en la construcción de un parque eólico en la zona y de una planta de biogás. También incluye un programa para atraer «empresas al emplazamiento de la central».

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