Verde que te quiero verde

El plan nacional de energía y clima prevé una España 100 % renovable en el 2050. Pero seguirán siendo precisas las centrales de gas para cuando deje de llover o de hacer viento


Redacción / La Voz

Plan nacional integrado de energía y clima (PNIEC). Es el nombre del documento elaborado por el actual Ministerio para la Transición Ecológica que revolucionará el sistema de generación eléctrica: en el 2050 será 100 % renovable. Pero, ¿es esto posible o solo es ciencia ficción? Para esa fecha quedan aún 31 años y en tanto tiempo se pueden tomar miles de decisiones. Pero el escenario diseñado a medio plazo es el que es y tiene color verde. Hasta alcanzar esa meta final, el ministerio ha puesto etapas intermedias en el 2030. Para entonces habrán cerrado buena parte de las centrales nucleares, casi todas las de carbón, menos cinco, y la electricidad que consuman entonces los españoles será básicamente eólica y fotovoltaica. Para ello se marcan unos ambiciosos objetivos para incrementar de forma paulatina la potencia instalada de ambas tecnologías, como se puede comprobar en el gráfico que acompaña a esta información. Pero por mucha renovable que se instale, el sistema seguirá precisando energía de origen térmico. Las centrales de ciclo combinado desempeñarán un papel protagonista como tecnología de respaldo. Si las eólicas fallan -por falta de recurso-, ahí estarán las plantas de gas natural para garantizar el suministro eléctrico.

A continuación, el PNIEC al detalle, con valoraciones incluidas. 

¿Cuánta electricidad generan ahora las renovables y cuánta fabricarán en el 2030?

En el 2018, el 40 % de toda la electricidad generada en el país fue de origen renovable, según datos oficiales de Red Eléctrica de España (REE). En el 2030, el objetivo marcado en el plan nacional de energía y clima es que alcance el 74 %. Casi el doble. Los parques eólicos llevarán el peso de esa revolución, y está previsto que se duplique la potencia instalada y que cubra una tercera parte de la demanda (el año pasado fue del 19 %). Para José Manuel Pazo, presidente de la asociación eólica de Galicia (EGA), esa meta es factible. Aunque para ello será preciso acelerar el ritmo de instalación de megavatios eólicos a partir del 2020, a razón de 2.000 anuales hasta el 2030. A lo largo de este 2019 entrarán en operación 5.000, fruto todos ellos de las subastas de incentivos organizadas por el Gobierno central. Pero tendrá que haber más. Muchas más. Pazo considera que un requisito imprescindible para que se cumplan esas previsiones es «estabilidad regulatoria» en los próximos diez años. El sector renovable ha atravesado por momentos complicados precisamente por los cambios normativos implantados a partir del 2013. No olvida la traumática supresión de las primas que incentivaban la instalación de potencia renovable, que provocó un aluvión de demandas de inversores internacionales contra el Estado

¿Cómo afectará el plan a Galicia?

Pazos destaca que si se instalan todo los megavatios eólicos previstos, Galicia será autosuficiente y 100 % renovable dentro de cuatro o cinco años. Es decir, tendrá tanta energía producida por las tecnologías limpias (la del viento y también de la del agua) como la que consumen sus habitantes. Esto será dentro de cuatro o cinco años, según el presidente de EGA, si se instalan de aquí a allá 450 megavatios anuales. Para este año está prevista una cifra similar en la decena larga de parques eólicos que están en construcción. El plan también afectará a la comunidad por el cierre de la central de carbón de Meirama, de casi 600 megavatios instalados. La de As Pontes continuará hasta el 2045. La comunidad cuenta también con dos plantas de ciclo combinado, la de Naturgy en Arteixo y la de Endesa en As Pontes, que tienen el futuro asegurado, según el PNIEC. 

¿Qué papel desempeñará Galicia en la transición energética?

Emérito Freire, director del departamento de Enerxía e Planificación Enerxética del Inega, tiene claro una cosa. Que «Galicia está en condiciones inmejorables para afrontar ese reto» porque, en la actualidad, la comunidad ya satisface el 35 % de su consumo interno con electricidad de origen renovable (el 42 % si se atiende solo a la eólica). Recuerda que el objetivo de la UE para el 2030 es que ese porcentaje sea del 32 %. El responsable del Inega explica que Galicia es una de las autonomías con mayor potencial en energías verdes, sobre todo eólica -están en construcción quince parques en la actualidad- y biomasa -está en obras la mayor planta del país, que estará en Teixeiro-, e incluso en solar, con el bum del autoconsumo. 

¿Por qué van a cerrar las centrales de carbón?

Que las centrales de carbón menos eficientes iban a cerrar a partir del 2020 se sabe hace años, tantos como los que tiene la directiva europea de emisiones, que fija para el próximo año unos límites más restrictivos para los vertidos de dióxido de carbono a la atmósfera. Por tanto, tanto las eléctricas como los Gobiernos central y autonómicos sabían lo que se les venía encima. Eso sí, las compañías propietarias de este tipo de plantas tenían una alternativa para prolongar la vida útil de las instalaciones más contaminantes de todas: invertir dinero en modernizar las centrales para reducir esas emisiones y ajustarlas a la directiva. Naturgy e Iberdrola han optado por gastar cero euros en esa misión y han solicitado permiso para cerrar todas sus centrales de carbón. Endesa sí se ha rascado el bolsillo y mantendrá abiertas dos: As Pontes y Litoral. La Xunta está que trina por la anunciada clausura de Meirama a partir del verano del 2020. De hecho, no solo arremete contra la compañía propietaria, la antigua Gas Natural Fenosa, también contra el Gobierno central, al que culpa en realidad del cierre por su política de acelerar la transición energética. Pero tal y como explicó el propio presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, la hoja de ruta hacia un sistema eléctrico renovable no variará gobierne quien gobierne. Manuel Pazo también destacó que la transición energética «ya no es cuestión de política nacional, es europea». El presidente de la patronal eólica gallega destacó que todos los planes nacionales son tan ambiciosos o más que el español y que el cambio de modelo es imparable. 

¿Es posible un sistema de generación solo con renovables?

No. Porque no son gestionables y el suministro eléctrico no está garantizado siempre solo con ellas. Sin viento o agua, no hay energía. Al menos, de momento, hasta que se desarrolle la tecnología de las baterías para el almacenamiento. Por eso seguirán abiertos los ciclos combinados. Para generar electricidad cuando fallen las renovables. 

¿Las renovables abaratarán la factura de la luz o no?

En el documento, el Gobierno estima que el recibo se abaratará un 12 % en ese escenario futuro. Pero Emérito Freire no sabe de dónde extraen esa cifra porque el PNIEC no lo aclara. Por eso, es escéptico al respecto. Más cuando, añade, hay muchas variables que intervienen en los precios y no se sabe cómo van a evolucionar hasta dentro de diez años. Aunque tiene claro que las renovables, en general, contribuyen a que la factura eléctrica no se desboque. Freire alaba los objetivos del plan -en los que Galicia, dice, lleva años trabajando-, pero el documento no concreta cómo se alcanzarán.

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