El tribunal que encarceló a Rato juzgará a Fernández de Sousa en otoño del 2019

La magistrada Carmen Paloma González Pastor presidirá la macrocausa de Pescanova


vigo / la voz

Más de seis años tardará la Justicia española en determinar quién tuvo la culpa de la quiebra del grupo Pescanova en el 2013. Tras una larga investigación judicial, dilatada por eternas comisiones rogatorias a paraísos fiscales, en febrero finalizó la instrucción del caso que tiene como principal procesado al expresidente de la compañía, Manuel Fernández de Sousa.

En junio, el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata dictó el auto de apertura de juicio oral contra el expresidente y 18 exconsejeros y antiguos miembros de la cúpula directiva de Pescanova, a los que acusa de varios delitos, entre ellos estafa, blanqueo de capitales, alzamiento de bienes, falsedad documental y falseamiento contable.

Las peticiones de prisión suman 164 años de cárcel, y será la sección cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional la responsable de constituir el tribunal y fijar el calendario de señalamientos.

Primero va Bankia

Según fuentes cercanas al caso, el juicio no dará comienzo hasta después del verano del 2019. La fecha apuntada es septiembre, ya que la sala tiene señalado hasta junio el juicio de Bankia, con 31 acusados, entre ellos el exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato.

Por tanto, quedan todavía por delante ocho meses para que Fernández de Sousa y los demás acusados del caso Pescanova se sienten en el banquillo. El motivo de este retraso, afirman las mismas fuentes, es el colapso de las macrosalas de juicios de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares, en donde deben tener lugar las sesiones, debido al elevado número de acusados y testigos.

La compleja trama Gürtel, sobre la financiación irregular del PP es responsable en buena medida del retraso que acumula la causa contra los antiguos directivos de Pescanova. También están pendientes de juicio otros procesos, la mayoría, relacionados con presuntos delitos de terrorismo yihadista, entre ellos, el de los atentados de La Rambla de agosto del 2017.

De Sousa ha pedido la libre absolución y la citación de los nuevos dueños del grupo pesquero De momento, y a la espera de que el expediente de Pescanova llegue a la sección cuarta de la sala, que preside la magistrada Ángela Murillo, la ponente del tribunal que juzgará la quiebra de la pesquera será la jueza Carmen Paloma González Pastor. Ambas han estado al frente del proceso de las tarjetas black, por el que se condenó a Rodrigo Rato a cuatro años y medio de cárcel por apropiación indebida de fondos de Bankia cuando presidía la entidad.

¿Qué le deparará la Justicia al expresidente de la multinacional pesquera gallega? El auto de apertura de juicio oral del pasado 11 de junio concluyó que Pescanova quebró por una financiación irregular planificada de forma consciente. Según el juez, los administradores, bajo el control último de De Sousa, falsearon la situación contable al menos desde el 2009 al 2011.

«No hay delito», dice De Sousa

Por ahora, el escrito de la defensa ha pedido su libre absolución. Sostiene que el comportamiento del principal investigado, sobre el que pesa una petición de condena de 31 años de prisión, «no es constitutivo de delito alguno».

Y para justificar la declaración de inocencia se vale de los buenos resultados que a día de hoy muestra la compañía que abandonó en septiembre del 2013, dejándola sumida en un complejo proceso concursal del que salió casi dos años más tarde, refundada como Nueva Pescanova con los grandes bancos acreedores convertidos en dueños mayoritarios.

El escrito de defensa salpica también a Nueva Pescanova, sociedad que considera «heredera de un negocio en marcha, con una marca líder en España y en otros países, así como con activos estratégicos de indudable valor», asegura. Solicita «la necesaria convocatoria a juicio» de la nueva sociedad como investigada. También pide la citación como testigos en el juicio del presidente de Nueva Pescanova, Jacobo González Robatto, y del consejero delegado, Ignacio González.

El proceso judicial coincidirá en el tiempo con la salida de la banca del grupo pesquero

El ejercicio 2018 está yendo mejor de lo esperado en el plan estratégico para cuatro años (2016-2020) diseñado por los bancos dueños de Nueva Pescanova para reconducir el grupo. Las ventas siguen creciendo (un 2 % en el 2017, hasta los 1.081 millones), según avanzaban hace unas semanas fuentes de la compañía durante la reciente celebración de la feria internacional Conxemar.

La intención de los acreedores financieros, con Sabadell y Abanca al frente, es permanecer en el capital hasta el 2020, aunque fuentes del mercado aseguran que hace tiempo que los responsables del grupo están escuchando ofertas, y es previsible que el cuaderno de venta de su participación mayoritaria se ponga en circulación a lo largo del año próximo, según estas mimas fuentes. Pero la coincidencia en el tiempo de los planes de retirada de la banca con el juicio contra los responsables de la quiebra del grupo podría dar al traste con las expectativas de los bancos de rentabilizar su participación en Nueva Pescanova.

Riesgos

El informe de auditoría de cuentas firmado por KPMG este pasado mes de abril ya advierte de los riesgos a los que se enfrenta la compañía que preside Jacobo González-Robatto, como consecuencia de los distintos frentes judiciales en los que está inmersa la vieja matriz, ahora abocada a la insolvencia y a un inminente embargo.

El grupo pesquero se desmarca por completo de toda responsabilidad sobre la nefasta gestión que irá a juicio.

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