Macri carga el peso del ajuste sobre las empresas exportadoras y reduce su Gobierno a la mitad

Quiere llegar al 2019 con un déficit cero en las cuentas públicas


redacción / la voz

La culpa de todo la tienen las turbulencias internacionales (Brasil, Turquía, la contienda comercial entre EE.UU. y China...) y la envenenada herencia que recibió de los Kirchner (devastación económica y corrupción generalizada). Eso es lo que les contó ayer a los argentinos su presidente, Mauricio Macri, que, en un tono solemne, y sin apenas autocrítica, les advirtió que vienen curvas porque el país está «en emergencia».

Tras confesar a sus compatriotas que los últimos cinco meses han sido los peores de su vida desde que fue secuestrado en 1991, les desveló -en un mensaje de 25 minutos grabado en la Casa Rosada- las medidas que ha tenido que adoptar para reconducir la situación. Medidas que después explicaría con más detalle su ministro de Economía, Nicolás Dujovne, y con las que pretenden tener cuadradas las cuentas públicas ya el año que viene. Esto es, cerrar el 2019 con un déficit primario (sin contar los intereses de la deuda) cero. Un año antes de lo prometido al Fondo Monetario Internacional. El objetivo: despejar las dudas de los mercados sobre la capacidad de Argentina para hacer frente a su abultada deuda y alejar el fantasma del default (suspensión de pagos), tan tristemente familiar para los argentinos. 

«El mundo nos volvió a decir que vivimos por encima de nuestras posibilidades. Creímos con demasiado optimismo que podíamos ir de a poco, pero la realidad nos demostró que tenemos que ir mas rápido. No podemos seguir gastando más de lo que tenemos. Ahora nos toca asumirlo», resumió Macri en su discurso.

O lo que es lo mismo, que hay que apretarse el cinturón. Y serán las empresas exportadoras las que más van a tener que arrimar el hombro en este ajuste. ¿Cómo? Pagando más impuestos: entre tres y cuatro pesos por cada dólar exportado. Más las del sector primario (soja, maíz y trigo, los tres principales cultivos del país). Aunque, eso sí, de manera «transitoria»; durante dos años: el 2019 y el 2020. «Sabemos que es un impuesto malo, malísimo, pero es una emergencia y necesitamos de su aporte», argumentó Macri.

Además, y para predicar con el ejemplo de la austeridad, el presidente argentino ha decidido aplicar también la tijera a su Ejecutivo. Tanto que reduce a menos de la mitad el número de ministerios: de 23 a 10, fusionando algunos de ellos y convirtiendo otros en secretarías de Estado.

Y todo, horas antes de que Dujovne viajase de nuevo hasta Washington para reunirse con la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, con la que Argentina negocia para que acelere la entrega de los 50.000 millones de dólares acordada en junio.

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