Un molino de viento que vale por diez

Las eléctricas empiezan a cambiar aerogeneradores antiguos por otros más potentes

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redacción / la voz

Los parques eólicos gallegos avanzan hacia su madurez (entre 20 y 25 años) y ya se les acerca la hora de renovarse o morir. Las compañías están optando por lo primero, claro, para seguir sacando partido a uno de los vientos más constantes de España, que garantiza una media de 3.000 horas de producción al año (ocho al día). Y el modo de prolongar el latido de su corazón es cambiando los aerogeneradores, un proceso denominado repotenciación. Con él, el cronómetro vital vuelve a empezar a contar.

El 70 % de las instalaciones que salpican la comunidad (hay 161, según datos de la patronal) son anteriores al 2004, esto es, tienen ya 14 o más años. Pero algunas de ellas, las pioneras del sector, ya han cumplido ese tope del cuarto de siglo. Hasta el momento se han repotenciado dos parques, ambos en la Costa da Morte: el construido a principios de los años noventa por Gas Natural Fenosa en Cabo Vilán (Camariñas) y uno de sus coetáneos, de Elecnor, en Malpica.

La evolución tecnológica en los molinos ha sido brutal en las últimas décadas. Tanto que los aerogeneradores levantados en la comunidad están más que pasados de moda y vetustos. Además de que se averían con más frecuencia, uno de los modernos hace el trabajo de diez de los de antes y multiplican varias veces su capacidad para convertir el viento en energía eléctrica. De hecho, donde antes había 22 gigantes que movían sus brazos -así veía don Quijote las aspas de los molinos manchegos- hay ahora solo dos generadores gigantescos. Las máquinas viejas, sustituidas en el 2016, sumaban una potencia de entre 100 y 200 megavatios cada una. Una sola de las nuevas proporciona 3.000.

Gas Natural Fenosa fue la primera en repotenciar en Galicia. La segunda compañía fue Elecnor, que acaba de sustituir 69 molinos por siete en el parque eólico de Malpica.

Y pronto se sumará a esta aún corta lista la portuguesa EDP. La Xunta ha declarado de especial interés sus dos proyectos para repotenciar los parques de Corme y Zas. El primero pasará de 61 a siete máquinas; el segundo, de 80 a diez. A diferencia de Gas Natural Fenosa y de Elecnor, que cobrarán la energía eléctrica que generen sus parques respectivos a precio de mercado (sin primas), la compañía lusa disfrutará de un pequeño incentivo tras resultar adjudicataria de megavatios renovables en la primera subasta convocada por el Ministerio de Energía para revitalizar el sector. EDP no cobrará exactamente una prima, como las que existían hasta el 2013, pero el Gobierno le garantiza un precio mínimo por la electricidad, pase lo que pase en el mercado.

Según datos facilitados por la Consellería de Industria, estos cuatro primeros parques repotenciados reducirán de forma drástica el número de torres: 232 se convertirán en 26. El impacto visual será, pues, muy inferior.

Pero se están cocinando más proyectos. Como el que maneja Iberdrola para el de Serra da Panda, entre los concellos coruñeses de Mañón y Ortigueira, puesto en marcha en el 2001. La compañía, la segunda con más potencia eólica instalada en la comunidad, tras Acciona, inició los trámites en la Xunta en el 2015 y hace unos días obtuvo la autorización administrativa por parte de la Consellería de Industria. Iberdrola cambiará, de momento, seis de los 28 aerogeneradores originales e instalará dos.

Una veintena de parques más

Como la subasta de renovables en la que resultó adjudicataria EDP se celebraron en el 2017 otras dos. Pero a diferencia de aquella, los incentivos son exclusivamente para construir parques nuevos, no incluyen sustitución de máquinas. Al abrigo de esas pujas, Galicia contará con al menos 21 nuevas instalaciones dentro de dos años. Las principales promotoras son Gas Natural Fenosa, la gallega Norvento y Enel Green Power España (Endesa), entre otras compañías.

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