La UE advierte a Trump que no negociará «con un fusil en la sien»

EE.UU. suspende los aranceles a Europa hasta el 1 de mayo a la espera de una oferta


bruselas / corresponsal

«En principio no hablamos de nada con un fusil en la sien», deslizó ayer el presidente francés, Emmanuel Macron, al finalizar la cumbre de líderes europeos en Bruselas. El mensaje, claro y rotundo, tenía un claro destinatario: Donald Trump. El magnate decidió aplazar hasta el 1 de mayo la entrada en vigor de los anunciados aranceles al acero y el aluminio, cuyas importaciones podían sufrir un recargo del 25 y el 10 %, respectivamente, a partir de esa fecha si Trump no consigue de sus socios de la UE una oferta jugosa.

Washington ofrece una tregua temporal, pero quiere algo a cambio. «¿Qué nos va a pedir? No lo sabemos», aseguró ayer el presidente español, Mariano Rajoy, que se mostró más abierto a escuchar las demandas del socio trasatlántico que otros de sus homólogos europeos, quienes no desaprovecharon la oportunidad de reprochar al inquilino de la Casa Blanca su falta de diplomacia. «Me da la impresión de que Trump quiere negociar con la UE poniéndole un revólver en la cabeza», aseguró el primer ministro belga, Charles Michel.

No es el único en quejarse del matonismo y los modales negociadores de Trump. Su guerra sucia contra la UE, a la que intentó dividir ofreciendo un trato especial al Reino Unido, despierta todo tipo de animadversiones. Más cuando el objetivo del estadounidense es conseguir que los Veintiocho, y sobre todo Alemania, se rasquen los bolsillos para sostener la OTAN y frenar el impuesto del 3 % a empresas digitales estratégicas para su país como Google o Facebook. «La buena noticia es que Estados Unidos se está dando cuenta de que la UE es una entidad que no puede dividirse en 28 partes. La mala es que espera de nosotros que hagamos compromisos antes del 1 de mayo. No me parece realista. Pediremos que la exención sea permanente», anunció ayer el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker.

Y en eso está la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström. Será difícil encontrar un punto de acuerdo para evitar que la UE caiga como ya lo ha hecho China. Por el momento, los Veintiocho se conforman con esta prórroga. «La suspensión temporal de aranceles al acero y el aluminio es muy bien recibida», aseguró ayer el primer ministro irlandés, Leo Varadkar. Sus vecinos británicos se juegan mucho más en esta contienda, por eso la premier, Theresa May, anunció ayer que garantizará los empleos de los trabajadores de la industria del acero. «Me complace que hayan anunciado exenciones temporales para la UE. Veremos cómo podemos conseguir que sean permanentes. Es muy importante para nuestra economía», reconoció. Su homólogo danés, Lars Løkke Rasmussen, cerró filas con Francia y anunció represalias si la tregua no se alarga más allá del 1 de mayo. «Tendrá consecuencias. Si el comercio internacional retrocede, tendrá impacto en Dinamarca. No negociaremos con un arma cargada», zanjó.

Obsesionado con Alemania

Alemania, la obsesión enfermiza de Trump, trata de mantener un perfil bajo en el debate. No quiere incendiar más un conflicto que arrancó con acusaciones duras por parte del magnate, quien se queja del enorme y desequilibrado superávit comercial germano. «No queremos sumergirnos en una espiral en la que todos terminan perdiendo», insistió la canciller alemana, Angela Merkel.

La venganza china: castigo a los estados leales al magnate

Sara R. Estella
El presidente estadounidense Donald Trump sostiene el memorando que ha firmado sobre aranceles de propiedad intelectual a los productos de alta tecnología procedentes de China en la Casa Blanca
El presidente estadounidense Donald Trump sostiene el memorando que ha firmado sobre aranceles de propiedad intelectual a los productos de alta tecnología procedentes de China en la Casa Blanca

Los expertos señalan que estas medidas proteccionistas no reducirán el déficit comercial de Estados Unidos frente a China

China no ha tardado en reaccionar al órdago de Trump. Horas después de que la Casa Blanca anunciara que gravará las importaciones de productos chinos con tasas por valor de 60.000 millones de dólares, Pekín respondía con la amenaza firme de contraatacar. Si Washington no da marcha atrás, lo pagarán 128 productos estadounidenses. Movimientos ambos que se interpretan como el inicio de una feroz guerra comercial que podría arrastrar al mercado mundial.

A partir de ahora se inicia un período de treinta días, estipulado por la Organización Mundial del Comercio (OMC), en el que ambas partes deberán negociar. Si no hay acuerdo entre las dos grandes potencias mundiales, el gigante amarillo impondrá aranceles del 15 % a importaciones norteamericanas como la fruta fresca, el vino, los frutos secos o las tuberías de acero, mientras que la carne de cerdo o el aluminio reciclado se verán gravados con una tasa el 25 %.

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