Javier Cañás Caramelo: «Toda mi vida he intentado comprar en mi país. Por creencia personal»

El consejero delegado de Etiem reconoce que, si la subasta de Caramelo se repitiese, estaría dispuesto a pujar más fuerte

Javier Cañás: «Toda mi vida he intentado comprar en mi país. Por creencia personal» Consejero Delegado de Etiem, reconoce que si la subasta de Caramelo se repitiese, estaría dispuesto a pujar más fuerte

redacción / la voz

Su característica voz ronca -reconoce que fuma demasiado, sobre todo los fines de semana- y su gusto por el buen vestir describen someramente a Javier Cañás Caramelo, un hombre de la moda que se crio profesionalmente con su tío José Antonio Caramelo y con Amancio Ortega. Primero fue representante -entre los productos que vendía por toda España estaban las batas de boatiné y las camisas de Fíos-, con el tiempo participó en la fundación de la emblemática Caramelo -de la que se fue en el 2003 tras la venta de acciones- y hace unos 12 años se incorporó poco a poco a Etiem, donde hoy, «sin querer», está totalmente sumergido como consejero delegado.

-¿Cuándo salió de Caramelo tenía económicamente la necesidad de trabajar?

-No, podía haber dejado de trabajar, perfectamente. Al principio cuando lo dejé no pensaba volver a involucrarme tanto. Quería vivir un poco, porque el 90 % de mi vida personal la había dedicado a la empresa. Podría vivir sin trabajar, pero claro, el gusanillo lo llevas dentro. Mis hijos querían seguir en el mundo de la confección. Yo dije, «bueno si montáis algo os echo una mano». Pero no tenía pensado estar metido hasta las orejas. Quería ser asesor y sin querer me fui incorporando más y más y más.

[Recuerda que los que pusieron en marcha la compañía fueron Ramón Lavandeira, su mano derecha, Lucía Veiga, María Jesús Pardo, Maricarmen Omil, sus yernos y una de sus hijas]

-¿Dice que se fue zambulléndose en la empresa sin querer?

-Digo sin querer o queriendo. Te vas involucrando y te vas haciendo necesario. Como realmente es lo que me gustó toda la vida, y me sigue gustando, pues... hasta hoy

-Acaban de venir de China y Turquía. ¿Fabrican allí?

-Compramos tejidos y fabricamos en China, Turquía, pero sobre todo en España y Portugal. La producción varía en función de la marca. Tenemos: Etiem, Etiem Blue, Di Bye, Dairabella y Dimax. La producción de Etiem la realizamos entre España y Portugal.

-¿Con qué tipo de fábricas contratan en China?

-Con las mejores. Hoy están en un nivel superior a las del resto del mundo, tanto en montaje, como en tecnología y limpieza. Tienen unas naves impresionantes y muy bien organizadas. Claro que hay de todo, como en cualquier país, pero creo que no se sabe valorar bien lo que se hace en China. Los chinos están motivados para ser los mejores. Nos han copiado, les hemos enseñado, se han perfeccionado y hoy disponen de fábricas impresionantes.

-Si no hay diferencia, ¿por qué esta compañía fabrica casi todo en España y Portugal?

-Toda mi vida he intentado comprar en mi país. Empezando por mi ciudad, por mi comunidad. Si lo puedo comprar todo aquí, lo hago. Lo sigo intentando. He de reconocer que los precios de mano de obra son muy diferentes. ¿Por qué? ¿Quién tiene la culpa de que un ciudadano chino cobre 300 euros al mes (si los cobra) y en España por ese mismo trabajo se paguen mil? Hemos entrado en un mundo de globalización, que para mucha gente está muy bien. Yo pienso que está bien si tienes las mismas armas; pero no puedes entrar en el mercado en desigualdad de condiciones. En Europa hemos mejorado nuestra calidad de vida. En Asia prefieren trabajar más para poder consumir un poquito más y copiar el modelo de vida occidental. En Etiem si podemos confeccionar aquí, lo hacemos, aun pagando un poco más. Por creencia personal. Si todos hiciésemos lo mismo no estaríamos en esta crisis. Debemos consumir nuestros propios productos, que son extraordinarios.

-¿Qué tal es y qué tal le va a Etiem?

-Es una buena marca, a la que le va acorde con el mercado. Cada vez hay menos tiendas multimarca, que son a las que nosotros nos dirigimos. Tenemos presencia en España, Holanda, Bélgica y Portugal. La marca Etiem es de precio medio, que hace unos años no asustaba a nadie. Ahora está de moda comprar todo barato. Las prioridades han cambiado. Hay quien tiene un teléfono de mil euros, e hizo cola para comprarlo, pero considera que un traje de 500 es caro. Nosotros nos mantenemos con un producto de alta calidad en materiales y confección.

-No venden por Internet...

-Posiblemente lo haremos en la campaña del verano que viene.

-Se presentaron a la subasta de Caramelo, una marca muy vinculada a su familia.

-Nosotros creíamos que estábamos pujando bien. Caramelo es una marca que ha dejado huella, que es muy conocida en España y en otros países europeos. No me paré a valorar la marca. Me alegro que otros lo hayan hecho.

-Si ahora se repitiera la puja, ¿ofrecería más?

-Posiblemente sí. Si nos hubiésemos planteado el incremento del negocio a través de Etiem y Caramelo quizá hubiésemos dicho: vamos a pujar más. No le hemos dedicado tempo a ver esa posibilidad, y muchas veces uno está dándole vueltas a un garbanzo -el día a día, viajes, reuniones- y no miras para el cocido. Quiero felicitar al ganador de la subasta.

-Es usted cazador.

-Casi me olvidé. Voy una vez al año. Más que la caza, me gusta la compañía de los amigos. Comes, cuentas chistes, dices que de un tiro mataste siete... [ríe]

-¿Tuvo alguna vez una bronca con un amigo por la que le haya dejado de hablar?

-No, que yo recuerde.

-¿Qué es para usted Ramón Lavandeira?

-Un gran compañero, una mano derecha muy importante en mi vida y, sobre todo, un hombre que sabe mucho más que yo de números.

«¡He hecho más kilómetros que el tren vendiendo batas de GOA, camisas de Fíos y trajes de Samlor!»

Conoce -y mucho- a Amancio Ortega, fundador y principal accionista de Inditex, compañía que se encuentra a escasos metros de la sede de Etiem. Javier Cañás es uno de los pocos empresarios que habla con Ortega «de vez en cuando».

-¿Qué le parece?

-Una persona a la que su sencillez y su forma de ver las cosas han hecho llegar a lo más alto. Sabe rodearse de un buen equipo de gente. Pocas personas conozco que sean tan sencillas y tan objetivas. Llama a las cosas por su nombre. ¡Yo qué voy a decir de él! Es un gran amigo para mí. Hemos trabajado juntos desde hace muchísimos años. Desde que empezó él y desde que empezamos nosotros [se refiere a su tío José Antonio Caramelo]. Yo he hecho más kilómetros que el tren vendiendo batas de GOA, de Noite, camisas de Fíos, trajes de Samlor...

-Arrancó su vida laboral con él...

-Empecé como representante con mi tío José Antonio, que había sido compañero de Amancio y de su hermano Antonio, ya fallecido, en La Maja. Empezaron a pensar y decían: «Hombre, por qué no montamos esto, por qué no hacemos aquello... Podemos hacer batas». Lo primero que se confeccionaron fueron saquitos de bebé. Con cremallera. Luego, al poco tiempo, vinieron las batas. Todo iba muy rápido. A mí me gustaba hacer pinitos de diseño, e iba por San Rosendo y por la calle Noia a ayudar. Las batas, en lugar de hacer un saco con mangas, se hacían con forma. Fueron un éxito. Yo viajaba a toda España para vender estos productos a los almacenistas. Crecimos juntos durante mucho tiempo, hasta que montamos Caramelo, en Juan Castro Mosquera.

-¿Cuando apostaron por Caramelo a Ortega le pareció mal?

-No, qué va. Nos veíamos todos los días. Nosotros seguíamos siendo representantes de GOA y Samlor, hasta que dijimos «no somos Superman» y pasamos a centrarnos en la nueva empresa.

-¿El mejor consejo que le haya dado?

-Mira hacia adelante.

-¿Se lo dijo cuando se fue de Caramelo?

-Hablé con él, lógicamente, y una de las cosas que me dijo fue: «Javier, tira para adelante».

-¿Si tuviera que pedirle un favor?

-Se lo pediría.

-¿Y se lo haría?

-Creo que sí.

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