Las orquestas ya tienen su convenio

Mario Beramendi Álvarez
maRIO BERAMENDI SANTIAGO / LA VOZ

ECONOMÍA

ROI FERNANDEZ

El salario base está entre 15.000 y 30.000 euros brutos, dependiendo de la facturación

21 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

No podría entenderse Galicia sin sus verbenas. Es un elemento más de su paisaje, como cualquier otro. Sobre todo en primavera y en verano, cuando suenan en cada rincón del territorio. En época estival hay programadas más de cinco mil actuaciones. Sin embargo, poco se sabía de este sector, hasta ahora muy desregulado y en el que la economía sumergida campaba a sus anchas. En la comunidad gallega están registradas cien orquestas profesionales. Y entre músicos, representantes, administrativos y personal de carga y montaje suman 3.000 trabajadores, con un volumen de negocio estimado en unos 30 millones.

Desde el 1 de enero están sujetos a un convenio laboral por vez primera en la historia. No ha sido fácil la negociación. Sobre todo por la idiosincrasia de un sector en el que hay empresas que trabajan todo el año, pero en el que la mayoría tienen el pico de demanda entre primavera y verano. «Hay trabajo fijo de marzo a noviembre», explica Manuel Fariña, presidente de la Asociación Galega de Orquestas, la patronal del sector. La iniciativa de amparar las reglas de juego laborales surgió de la propia patronal cuando vio que Hacienda, en el año 2015, obligaba a las orquestas a convertirse en empresas por la naturaleza del trabajo, y consciente también de que era un foco de dinero negro y en el que se trabajaba sin apenas derechos. «Nosotros hemos sido una parte muy activa en regular las relaciones laborales. No se podía seguir como hasta ahora», precisa Fariña. Un paso que supondrá incrementar costes, sobre todo al aflorar las cotizaciones a la Seguridad Social. El convenio regula los derechos para el trabajador. Y adecuar las orquestas el Estatuto de los Trabajadores no ha sido sencillo por la naturaleza de un trabajo en el que el desplazamiento ocupa muchas horas. Entre lo que es tocar y las pruebas de sonido, y todo el montaje, suele ser una jornada de unas cinco horas. El viaje, en cambio, se calcula desde el lugar donde tiene el domicilio la orquesta, pero el marco laboral deja la puerta abierta. Cada orquesta decide cómo pagar el desplazamiento. Es decir, hay unas horas de trabajo efectivo, remuneradas, pero no queda establecido el pago del tiempo de viaje. Los salarios base de los empleados varían en función de la facturación de cada orquesta, y la horquilla va desde los 15.000 euros brutos anuales hasta 30.000. «Es cierto que hay cuestiones que decide cada orquesta, pero el convenio tiene ahora dos años de prueba con una comisión paritaria para la supervisión», apunta Fariña.

El principal problema del convenio es que falta adecuar la jornada de forma que se pueda homogeneizar entre todos los empleados de las diferentes orquestas, una cuestión sujeta ahora a futuras negociaciones entre la patronal y los sindicatos. Un problema que nace de la propia discrecionalidad que otorga la norma base a la empresa a la hora de decidir si el tiempo de viaje computa como jornada.

El perfil medio de una orquesta en Galicia es el de una empresa, con entre ocho y nueve componentes, con un tiempo de trabajo incierto, en función de la estación y de los días. Y con una media de actuaciones por año de entre 90 y 120. Por cada una se factura dependiendo de la temporada. En invierno, una actuación en locales cerrados, como un restaurante, puede ir de 800 a 1.500 euros; y en verano, en cambio, entre 2.000 y 4.000 euros de media.