Asume que la falta de conexiones ferroviarias lastra la competitividad de las dársenas y crea un fondo con aportaciones obligatorias para financiarlas
06 ago 2015 . Actualizado a las 08:38 h.Los Presupuestos Generales del Estado contemplan partidas para los accesos ferroviarios a los puertos exteriores de A Coruña (2,04 millones) y Ferrol (27,12 millones). Pero estas conexiones, cruciales para favorecer la intermodalidad de las mercancías, serán financiadas con recursos propios de las autoridades portuarias y no tanto con las aportaciones directas del Ministerio de Fomento. El departamento que dirige Ana Pastor acaba de aprobar un real decreto para crear un fondo solidario entre todos los puertos de España, que estarían obligados a ceder hasta el 50 % de su beneficio neto de cada ejercicio para sufragar unas actuaciones que en realidad, en la mayoría de los casos, quedan fuera de su zona de servicio. Hay que recordar, eso sí, que los puertos de interés general deben ser autosuficientes económicamente y no depender de las arcas públicas.
Esta cesión se hace en calidad de préstamo y cada año se establecerá el porcentaje necesario, con un rango mínimo del 25 %. Los puertos se convierten así en prestamistas de otras autoridades portuarias, que deberán amortizar el crédito en un plazo de veinte años con tres de carencia, con un tipo de interés variable. Este proyecto es hijo de la crisis y de la falta de liquidez o financiación del Estado en los años más duros. Aún así, se plantea una financiación anual de 350 millones hasta el 2019.
El fondo fue creado ya por Puertos del Estado, el organismo encargado de gestionarlo, y contará con una liquidez inicial para el 2016 de 466,8 millones para financiar en un principio 29 actuaciones, entre las que se encuentra el acceso ferroviario al puerto exterior de Ferrol. Este proyecto está más avanzado que la conexión con punta Langosteira, la dársena exterior coruñesa, de ahí que este proyecto aún no haya entrado en el reparto. Probablemente lo hará cuando el trazado esté definido y puedan comenzar las obras, como es el caso de la dársena ferrolana de Caneliñas.
La mayoría de los accesos planificados son ferroviarios. De hecho, en el preámbulo del real decreto, Fomento admite un fracaso en la planificación de las instalaciones portuarias, que en muchos casos no se acompasaron con el diseño de unos accesos eficientes e intermodales. Los puertos, aseguran, deben «contribuir al esfuerzo de paliar el déficit de conexiones viarias y ferroviarias (...), cuya insuficiencia viene lastrando su competitividad y condicionando sus posibilidades de crecimiento y de atracción de mayores niveles de inversión privada». Fomento reconoce que el fondo es una fórmula para «acelerar» la construcción de estos accesos terrestres, que en muchos casos se vieron relegados por proyectos con más rentabilidad política que económica, como algunas líneas de alta velocidad.
Algunas autoridades portuarias no recibieron de forma pacífica esta innovadora fórmula de financiación. La de Bilbao se quejó de que los intereses se referencien a las emisiones de deuda del Tesoro por considerarlos demasiado «bajos», y proponía que se acercaran más a los rangos del mercado. También que existieran más garantías para la devolución del dinero prestado. En el real decreto se incluyeron intereses de demora a propuesta del puerto bilbaíno. El puerto de Vigo se mostró interesado en que también se financiaran conexiones con puertos secos u otras plataformas logísticas, propuesta que fue aceptada en la redacción final.