Guevara, «traductor» del acusado ante la confusión de la fiscala

El juez se impuso en repetidas ocasiones para reconducir el interrogatorio


madrid / la voz

A pesar de los casi cincuenta testigos que tiene por delante, el magistrado Alfonso Guevara levantó la sesión poco antes de las dos de la tarde. La sorpresa fue mayúscula, tanto para los acusados, como para sus abogados, las fiscalas y el resto de los presentes. Sin complejos, el magistrado dio varios golpes de efecto e hizo valer sus galones durante la sesión.

No dudó, por ejemplo, en hacer un receso de diez minutos -que fueron el doble- porque no se encontraba un documento al que hizo referencia la fiscala. «A ver si van aprendiendo cómo funciona un abreviado», subrayó con la paciencia casi agotada.

De vuelta en la sala, nuevas puntualizaciones llamativas. Así, cuando la fiscala insistía en el porqué de la capitalización de las prejubilaciones, Guevara la cortó diciendo: «Vamos a ver si lo aclaramos. Unos cobran de golpe y otros a plazos, pero es lo mismo. Elige el prejubilado». Sobre este mismo asunto, volvió a meter baza: «Se trata de cobrar hasta los 65 años mes a mes». De esta manera Guevara hizo de traductor a la fiscala, que insistió en más de un momento que «no entendía» lo que le explicaba Pradas sobre el tratamiento que se le había dado a las indemnizaciones por resolver el contrato.

Tras recordarle a algún abogado de la defensa que había cuestiones jurídicas que se estudian en cuarto de carrera -invitándole así a ser más efectivo durante su intervención en la causa-, escuchó el juez cómo el abogado Ricardo Pradas le confesaba a las fiscalas que había presentado una minuta a la entidad por los servicios prestados, pero que todavía no le habían pagado. «Me he sentido penalizado», dijo el asesor, que en varios momentos de su intervención pidió a la fiscala y al magistrado que lo dejaran explicarse para defenderse de unas acusaciones que le sorprenden, vino a decir, por no ser ciertas.

Hoy, suma y sigue

El juicio se reanuda hoy a las diez de la mañana. No se sabe en qué momento se puede levantar la sesión. Quedan aún por determinar numerosos aspectos importantes de este caso. Lo esencial, saber si el Banco de España conocía los contratos y la cuantía de las indemnizaciones.

En su declaración de ayer, Pradas dejó entrever que sí. De hecho, cuando acompañó a Pego al organismo supervisor comprobó, según manifestó ayer, que su interlocutor estaba preocupado del efecto que los posibles desistimientos de los contratos de tres directivos (los ex de Caixanova) podrían tener sobre la entidad.

También queda por saber si el organismo que en ese momento dirigía Miguel Ángel Fernández Ordóñez había ordenado hacer una provisión por el coste que las prejubilaciones pudieran tener.

Sobre si se debían o no abonar las prejubilaciones, un informe pericial del Banco de España argumenta que en opinión de los servicios jurídicos resultaba difícil sostener que se pudiera haber dejado de abonar a los ejecutivos ahora acusados las cantidades pactadas. Consideraba que, pese a la necesidad de apoyos públicos para su proceso de integración, la caja no había presentado pérdidas, sino beneficios.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos

Guevara, «traductor» del acusado ante la confusión de la fiscala