Dos vecinos en el rellano de la crisis

Manoli Sío Dopeso
m. sío dopeso REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Portugal y Galicia suben la empinada cuesta de la recuperación con el ánimo más bajo que nunca en flujos de inversión directa, balanza comercial y empleo transfronterizo

19 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

La salida de la crisis está costando casi tanto a un lado como al otro del Miño. En Portugal, algo más. Aunque hace un año ya que el país vecino se libró de la troika, el pago del rescate (78.000 millones) ha acarreado sacrificios que los portugueses no perdonan al Gobierno de centro derecha de Pedro Passos Coelho. Eso es lo que dicen las encuestas de las elecciones legislativas de este otoño.

La supresión de pagas extras a pensionistas y funcionarios, los recortes en los subsidios de desempleo, la reducción de las indemnizaciones por despido o el aumento de las tasas sanitarias son algunas de las medidas de mayor impacto social que están lastrando la recuperación. Pero, en términos comparativos, no hay grandes diferencias entre ambos lados de la frontera. Mientras Galicia cerró el 2014 con un crecimiento del PIB del 0,5 %, Portugal creció solo un poco más, un 0,9 %.

El desempleo es otro problema común. La tasa de paro en la comunidad gallega es del 20 %, frente al 13,2 % luso, tres puntos más que antes del rescate.

Distanciados en la adversidad

La adversidad de la crisis vivida no ha mejorado las relaciones económicas entre ambos vecinos. Por ejemplo, las exportaciones de Galicia a Portugal crecieron un 2 % en el 2014 pero arrancaron el 2015 con una caída del 12 % (dato de enero). Lo mismo ocurre con las importaciones del país vecino, que bajaron un 7 % en enero, después de crecer un 6 % el año pasado.

Especialmente llamativo es el desplome de la inversión directa. En ambas direcciones. Galicia captó poco más de 2 millones de euros lusos el año pasado, la cifra más baja del último decenio. Pero las empresas de la comunidad también redujeron su inversión en Portugal a mínimos históricos: 4,6 millones.

«La inversión ha caído abruptamente como consecuencia de la reducción de la demanda en sectores muy dinámicos en el período de crisis, de la incertidumbre y de las dificultades para acceder a financiación», explica Francisco Carballo-Cruz, profesor de Economía de la Universidade do Minho.

¿Por qué no se recupera este indicador, si la economía ya da señales de reanimación? Según el experto, los problemas de la economía portuguesa y la caída de la demanda en ciertos sectores han retraído la inversión gallega. «Las empresas gallegas se han procurado mercados de inversión más rentables y con perspectivas de crecimiento más elevadas», asegura.

Desvío de inversiones

Respecto a Portugal, añade que «las compañías lusas han orientado sus objetivos de inversión hacia países lusófonos en desarrollo, fundamentalmente hacia Angola; además de hacia mercados de elevado crecimiento en otras latitudes, tales como Polonia o Colombia».

El flujo de empleo transfronterizo también ha decaído en ambas direcciones. Los bajos sueldos portugueses no convencen al numeroso personal cualificado gallego que está en paro. Si hace unos años, la sanidad lusa era especialmente atractiva para el colectivo médico, la precariedad del sistema ha devaluado los salarios y desanimado a los jóvenes de la comunidad, que optan por otros destinos más alejados, como el Reino Unido. Tampoco los portugueses tiene suerte a la hora de buscar empleo en Galicia. Antes de la crisis, la construcción llegó a captar hasta 8.000 obreros lusos que cruzaban a diario la frontera. «El desplome del sector en España ha desviado todo ese empleo hacia otros países de Europa, especialmente hacia Francia y Luxemburgo, en donde están viviendo condiciones infames», denuncia Albano Ribeiro, secretario general del Sindicato de la Construcción del Norte de Portugal.

En este escenario de alejamiento, los expertos apuestan por la colaboración en sectores clave, como la automoción, para encauzar una más rápida recuperación. Así lo afirma Jesús Lampón, profesor de la Universidad de Vigo que explica que «Aunque tenemos una visión negativa del norte de Portugal como competidor, principalmente en bajos costes salariales, la eurorregión ofrece innumerables posibilidades de ser un polo de atracción para nuevas empresas del sector o para nuevas actividades».