Argentina advierte que la decisión de Estados Unidos le impedirá poder pagar su deuda

El Tribunal Supremo obliga al país a abonar 1.330 millones de dólares a varios fondos y lo sitúa al borde de una nueva quiebra


Agencias

El juicio en Estados Unidos por la deuda argentina se ha convertido en una verdadera bomba que el gobierno intenta desactivar en una carrera contrarreloj antes de caer de nuevo en suspensión de pagos.

El jueves parecía alejarse la posibilidad de que el gobierno de Kirchner se pusiera en manos del juez estadounidense Thomas Griesa para hallar alguna fórmula de acuerdo sobre una deuda impagada desde la moratoria récord declarada ya en el año 2001.

En las últimas horas el gobierno argentino endureció su postura al admitir que será «imposible» pagar en Nueva York los bonos de deuda reestructurada por 900 millones de dólares pactados con un 93 % de los acreedores (que aceptaron una quita del 67 % y plazos de devolución de hasta 30 años) para el 30 de junio, porque ese dinero sería embargado inmediatamente.

Además, el Ejecutivo de Kirchner aseguró que no prevé enviar a Estados Unidos ninguna comitiva para negociar con los fondos especulativos y consideró que el fallo de Nueva York busca «fulminar la exitosa reestructuración» de la deuda argentina, informó el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.

La Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor de los fondos especulativos y confirmaba que Argentina debe pagar en efectivo el 100 % de una deuda remanente de 1.330 millones de dólares a los fondos especulativos NML Capital y Aurelius, quienes se ganaron el calificativo de fondos buitre después de negarse a un canje de bonos y exigir el pago íntegro de lo que habían pactado en un principio.

Hay analistas de empresas que recomiendan acatar sin chistar el fallo del juez Griesa, convalidado por un tribunal de Apelaciones de Nueva York y otros que apuestan a una negociación que evite una hecatombe financiera.

Una suspensión de pagos no deseada

El Deutsche Bank estimó este jueves en un informe divulgado en Bruselas que «una salida negociada es la única solución viable» para Argentina, «aunque cualquier tipo de acuerdo específico está bastante lejos de alcanzarse».

Para Pablo Tigani, director de la consultora Hacer, «lo único que no se dijo hasta ahora es que hay muchísimos actores importantes, bancos de inversión con bonos argentinos, organismos multilaterales, gobiernos que están interesados en que esta historia no termine mal».

Terminar mal sería que en el próximo vencimiento de deuda bajo la justicia norteamericana, el 30 de junio, o en un último plazo de gracia establecido por contrato, el 31 de julio, Argentina no abone los 1.330 millones que debe a aquellos que exigen el pago en efectivo del 100 % de la deuda y tampoco pueda, por los embargos que ordenó el juez, cancelar vencimientos por 900 millones de dólares de bonos reestructurados en los canjes del 2005 y el 2010.

«Las opciones de Argentina ahora son acatar la orden judicial o desacatar esa orden. Pagarles a algunos sí, y a otros no, es precisamente lo que la Corte Suprema desechó», dijo Arturo Porzecanski, de la American University en Washington.

El argumento de la presidenta Kirchner y su influyente ministro de Economía, Axel Kicillof, es que si Argentina paga los 1.330 millones, caería sobre el país un aluvión de demandas de acreedores que considerarían haber sido tratados de forma diferente. Las demandas vendría primero del resto de los holdouts (acreedores que no aceptaron el canje pero que tampoco han acudido a los juzgados tal y como hicieron NML Capital y Aurelius), cuya demanda ascendería hasta los 15.000 millones de dólares, y luego por aquellos que sí aceptaron los canjes con fuertes quitas, un 93 % de acreedores, por más de 100.000 millones de dólares, según cálculos del Ministerio de Economía.

Todo acreedor debe cobrar igual

Una cláusula de la reestructuración de la deuda argentina denominada RUFO (Rights Upon Future Offers) establece que si un acreedor recibe una oferta o pago mejor, en este caso NML y Aurelius con el 100 % en efectivo, todo el resto debe ser beneficiado de igual modo.

Kicillof dijo que Argentina intentará evitar solo la suspensión de pagos de los bonos reestructurados con un mecanismo de nuevo canje de deuda que cambie la sede de pago y la traiga a Buenos Aires ante el impedimento legal en Nueva York derivado de la sentencia del juez Thomas Griesa.

Sebastián Briozzo, directivo para Argentina de la agencia Standard & Poors, advirtió que «el cambio de jurisdicción es una cuestión muy compleja que no se resuelve en 10 días».

Una eventual suspensión de pagos sería diferente a la del 2001 cuando la recesión llevaba tres años y colapsó un artificio llamado convertibilidad según el cual un peso argentino tenía el valor de un dólar.

Última opción: acuerdo entre bambalinas

El contraste es que el gobierno de Kirchner perdió en los últimos años el superávit fiscal, los dólares son cada vez más escasos, incluso para las millonarias importaciones de energía, la inflación anual ronda el 30 % y la economía ya no crece a un promedio del 7 %-8 % como en la última década.

«A menos que haya algún tipo de salida elegante, esto termina mal. El gobierno ya hizo cosas sensatas, como el acuerdo (para cancelar su deuda) con el Club de París. Ahora, a menos que Argentina cambie de opinión, vamos a una moratoria», dijo Porzecanski.

Un economista de una consultora cercana al gobierno, Agustín D'Attelis, de la Gran Makro, dijo que ahora «todo depende de la voluntad del juez», pues «el desacato a la Corte empujaría al Gobierno directamente a la suspensión de pagos».

La Bolsa responde

La Bolsa de Buenos Aires ya ha comenzado a pagar las consecuencias de la actual situación que se vive en Argentina. La principal plaza argentina ha tenido bajas drásticas en su cotización tras conocerse la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos de no aceptar tratar el caso que enfrenta a Argentina con los fondos de inversión especulativos.

El índice Merval de las principales acciones que cotizan en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires abrió este jueves con un descenso del 3,10 %, hasta las 7.487,82 unidades.

A las 11.46 hora local (14.46 GMT) se habían negociado los valores de 41 empresas con un resultado de cinco al alza, 35 a la baja y una sin cambios en su cotización, en operaciones por 35,3 millones de pesos (4,3 millones de dólares).

Entre las principales, abrieron con signo negativo las acciones de Edenor (-7,14 %), Sociedad Comercial del Plata (-4,76 %), YPF (-4,44 %) y BBVA Banco Francés (-4,25 %).

Por el contrario, solo subieron los títulos de Tenaris (+0,41 %).

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos

Argentina advierte que la decisión de Estados Unidos le impedirá poder pagar su deuda