La escalada de la moneda única puede dar al traste con los esfuerzos de la periferia para mejorar su competitividad
08 mar 2014 . Actualizado a las 07:01 h.El BCE no tiene, de momento, ninguna intención de mover ficha para espantar al fantasma de la deflación. Rebajar otra vez los tipos de interés -ahora en el 0,25 %, su mínimo histórico- o tomar cualquier otra decisión de política monetaria no entra en sus planes inmediatos. Lo dejó muy claro el jueves su presidente. Y eso que Draghi admitió que, en la zona euro, nos quedan por delante tres años de baja inflación (inferior al 2 %, la marca que fija la estabilidad de precios) con un crecimiento moderado, en el mejor de los casos.
El italiano prefiere guardarse la artillería para mejor ocasión. Y su pasividad ha dado rienda suelta a la cotización del euro, que ya el jueves avanzó terreno con decisión y, ayer, sobrepasó el umbral de los 1,39 dólares, el precio más elevado desde octubre del 2011, pasando por alto las tensiones geopolíticas que se viven en Europa del Este.
Efectos sobre la inflación
La autoridad monetaria, por boca de su presidente, recuerda, cada vez que tiene ocasión, que el tipo de cambio de la moneda única no forma parte de los objetivos de su política monetaria. Que no es de su incumbencia, vamos. Pero, reconoce que una subida del 10 % en la cotización del euro trae aparejada una reducción de la tasa de inflación -la piedra angular de su mandato- de entre cuatro y cinco décimas. Y el problema radica en que si los precios bajan en demasía acaban convertidos en palos en las ruedas de la recuperación. Para empezar, los consumidores aplazan sus decisiones de compra y, para continuar, la deuda engorda y se paga a tipos más altos.
Devaluación interna
Y, lo que es peor, si la escalada del euro continúa en el tiempo, puede acabar dando al traste con los esfuerzos que en el capítulo de la competitividad están haciendo los países de la llamada periferia europea y convirtiendo en poco menos que inútiles los dolorosos esfuerzos de devaluación interna que están llevando a cabo algunos socios del euro, como España.