Catorce meses de incertidumbre vivió Eduardo Vieira. Fueron los que tardó la empresa que preside, Vieirasa, en superar el concurso de acreedores, en el que entró en julio del 2012 tras una reclamación por impago presentada por el inversor británico CDC Group LPC. La pesquera no tuvo más remedio que admitir su situación de insolvencia y reconocer una deuda acumulada de 50 millones de euros. Prácticamente en paralelo, la compañía tuvo que hacer frente a otro problema sustantivo, el proceso de expropiación de la filial argentina iniciado por el gobierno de Santa Cruz, cuestión que sigue pendiente de resolución. Al final, el pasado 2 de octubre los acreedores dieron su visto bueno al plan de viabilidad de Vieirasa suscribiendo el preceptivo convenio ante el juez. Pese a todo, la firma no salió indemne del proceso. En el camino quedaron tres filiales: Vieira Distribución, Laplaza de Congelados y Vigoca Elaborados que, en conjunto, sumaban una plantilla de 60 empleados. Tal es la confianza que tiene en su empresa Eduardo Vieira que a los acreedores dispuestos a ampliar de 10 a 15 años el plazo de devolución de la deuda se les da la posibilidad de no aplicar quita alguna.