La venta de NCG en «proceso competitivo» (lo llaman así) será la séptima operación de este tipo en España en los últimos cuatro años. Antes, seis entidades acabaron en manos de otros tras pagar un euro, recibir ayudas extras por la compra y, de postre, jugosas bonificaciones fiscales. Si tienen curiosidad, pueden repasar las cuentas de resultados de algunos grandes y medianos bancos para comprobar cómo ganan más dinero después de pagar impuestos (¡milagro!) gracias a esas bonificaciones. Son cosas de las subastas, y de los subasteros, en España. Cosas como la falta de transparencia cuando hay en juego miles de millones (y la tranquilidad sus ahorradores); como que el proceso se abra sin tener claras las condiciones; como que estas no sean públicas (cualquier concurso público las desvela); como que se contrate como mediador a un banco de inversión con intereses cruzados con alguno de los pretendientes; o como que se marque un precio y un calendario oscilantes. Esas cositas...