En la comisión parlamentaria del viernes pasado los que fueran presidente y director general de Caixanova, al igual que los miembros del PSOE, intentaron dejar claro que Galicia se ha quedado sin cajas, advirtiendo así a la opinión pública de que si se hubiese llevado a cabo su plan -ese que pasaba por una fusión fría con una entidad de otra comunidad- la situación «sería bien distinta». Sin embargo, a renglón seguido reconocieron que Galicia tiene hoy NCG Banco, «al que toda la sociedad -vinieron a decir- debe de apoyar porque es fundamental para su desarrollo». Y si se hubiera producido una fusión fría, Galicia estaría borrada del mapa financiero español.
También reconocieron que la unión de las dos cajas gallegas era viable y que si fracasó fue por el decretazo que acabó de un plumazo con las tradicionales entidades de ahorro. El cambio legislativo llegó solo dos meses después de que empezara a funcionar la nueva entidad (el 1 de diciembre del 2010).
Pero en el debate sobre los culpables de la situación actual pululaba la pregunta: ¿cuál de las dos caja era la que estaba menos mal? Porque si una estaba muerta, la otra se encontraba moribunda en la uci. De acuerdo con el balance de fusión aprobado en diciembre del 2010, y realizado sobre las cuentas auditadas a 30 de junio (ver tabla anexa), Caixanova aportaba el 37 % del total de activo, y Caixa Galicia el 63 %. El patrimonio neto de Novacaixagalicia era de 2.910 millones, un 39,5 % procedente de la caja con sede en Vigo; y el otro 60,5 %, de la entidad con sede en A Coruña. El saneamiento puro realizado (adjudicados, deterioro de renta fija y variable y de la inversión crediticia) alcanzó los 2.484 millones, de los que un 32 % reflejaban la mala situación de Caixanova y el 68 % la mala situación de Caixa Galicia. Con lo cual, era esta última la que ya estaba siendo enterrada, y la otra, a punto de salir en coche fúnebre.
Los saneamientos realizados tras la fusión fueron notablemente diferentes a los recogidos en el plan de integración (previo y tutelado por el Banco de España) como si este siguiese criterios diferentes para cada una de las entidades. ¿Por qué? No se sabe, pero lo cierto es que Novacaixagalicia tuvo que hacer más saneamientos por activos procedentes de Caixanova (70 millones más) y menos por los procedentes de Caixa Galicia (392 millones menos).
NCG es el fruto de las dos cajas, una entidad que desde el 2010 ha logrado hacer frente a unas provisiones de 13.361 millones de euros, de las que algunas se corresponden con la herencia de una gestión y otras con la intención política de acabar con las cajas. Se enfrenta a un contexto extremadamente complejo, no solo por la recesión económica, sino también por las presiones de la gran banca para su subasta. Por ahora, ha ido salvando envites y haciendo la mayor reestructuración de las nacionalizadas: una fuerte reducción de personal y cierre de oficinas; venta de participaciones industriales (dos al mes); puesta en el mercado de sus divisiones Evo y UGAS... Y vuelta a beneficios: 21 millones de enero a marzo.