El «padre» de todos los concursos

Rafael González del Río

ECONOMÍA

Pescanova se enfrenta a un proceso de gran complejidad por la incertidumbre que ha generado

26 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

En el día de ayer, el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Pontevedra dictó auto declarando en concurso a Pescanova, considerando acreditada su «insolvencia actual» o incapacidad para cumplir con los vencimientos de sus obligaciones de pago. La resolución deja constancia de que la deudora no ha solicitado la liquidación de su patrimonio, ni presentado propuesta anticipada de convenio. En principio, pudiera parecer buena señal el no haber solicitado la liquidación. Sin embargo, el no haber presentado una propuesta anticipada de convenio implica que la concursada ha sido incapaz de negociar y acordar con sus acreedores -fundamentalmente, entidades financieras-, antes de entrar en concurso, para evitar el propio procedimiento concursal; o bien, reconducir el mismo a través de un convenio previamente pactado con la banca, con acortamiento de la duración del procedimiento y, consiguientemente, mayor garantía de la continuidad de la actividad empresarial.

Otra peculiaridad es el anuncio de su intención de solicitar autorización para retrasar el cumplimiento de la obligación de formulación de cuentas anuales del ejercicio 2012. Tal solicitud resulta coherente con la conducta de la concursada en las semanas previas, pues ha venido incumpliendo los respectivos requerimientos de la CNMV.

No puede dejar de destacarse, por lo inusual, el hecho de que en un concurso voluntario se proceda a la suspensión de las facultades patrimoniales del consejo de administración. Una decisión de tal gravedad solo cabe atribuirla a que el juzgado ha apreciado que la trayectoria de la concursada -plagada de incumplimientos y graves enfrentamientos en el consejo- no permitía mantener a los actuales gestores, bajo riesgo de anarquía y desgobierno.

Sin explicación razonable

La principal particularidad de este concurso es su complejidad, pues al analizar la dimensión de un concurso tendemos a centrarnos en el pasivo -lo que se debe-, obviando otros factores que son los que, realmente, contribuyen a complicar y alargar su tramitación.

Indudablemente, el pasivo de Pescanova es respetable -3.300 millones, según los datos más recientes-, pero la complejidad no radica tanto en su importe, como en la incertidumbre generada, tanto en la CNMV, como en la propia banca, acerca de su exacta cuantía y composición; pues aumenta, día a día, sin explicación razonable, ni aparente.

En el aspecto societario, el panorama tampoco es sencillo, pues en la sociedad matriz existen graves discrepancias en el seno de su consejo de administración y, dado que existen numerosas filiales y sociedades extranjeras, la gestión del entramado societario será compleja, con el agravante de la insolvencia -que pudiera dar lugar, como ya ha sucedido, por arrastre a la insolvencia de otras sociedades del grupo- y de la asunción por una administración concursal no familiarizada con el día a día de la empresa, cuya gestión -según cuentan sus conocedores- se ha venido caracterizando por su presidencialismo.

Problemas que se multiplican

En cuanto a los terceros, los problemas también se multiplican con la auditora BDO -revocación del nombramiento y cruce de acciones legales-, la CNMV -apertura de expedientes sancionadores varios-, accionistas minoritarios -querellas criminales y otras acciones legales-, trabajadores -a partir de abril no está garantizado el cobro de los salarios-, así como con la propia banca acreedora. Esta última transita entre el desconcierto y el malestar ante la insólita respuesta del consejo de administración, a pesar de lo cual parecen dispuestos a atender las urgencias de liquidez -60 millones de euros- y a colaborar para salvar la compañía.

Y, como puntilla, el elemento internacional del concurso, pues la administración concursal no solo tendrá que gestionar un grupo de empresas presente en multitud de países, sino que, con toda probabilidad, se verá obligado a coordinar la tramitación del concurso principal de la matriz con los territoriales de otras sociedades del grupo establecidas en el extranjero.