Irlanda y Portugal dispondrán de siete años más para devolver el dinero del rescate y evitar la asfixia
13 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.El crédito no fluye. Y el poco que hay está por las nubes. Para las empresas de la periferia, porque lo que es las alemanas o las holandesas, por ejemplo, lo obtienen sin dificultades, y mucho más barato. Una situación que preocupa sobremanera al Gobierno español. De ahí que el ministro De Guindos reclamara ayer en Dublín al BCE que actúe para atajar ese problema. En su opinión, hay que adoptar medidas para que, en la práctica, empresas con el mismo nivel de solvencia obtengan «un tipo de interés único» cuando pidan financiación, independientemente del país del que procedan.
«Lo que sucede es que se ha roto el mecanismo de transmisión de la política monetaria y eso requiere acciones, que, creo, el primer interesado en poner en marcha es el propio BCE», dijo De Guindos antes de la reunión que mantuvo ayer el Eurogrupo en la capital irlandesa.
Draghi no tardó en responder. Vino a decir el presidente del BCE que poco más puede hacer él para que el crédito fluya. Para que los bancos españoles se sacudan el miedo y vuelvan a prestar dinero a las empresas. Ya lo intentó, sin éxito, el año pasado con sus dos famosas macroinyecciones de liquidez (de un billón de euros). Sirvieron para apuntalar el sector financiero. Pero el dinero no llegó a la economía real como pretendía Draghi. Se quedó por el camino, y no llegó a cristalizar en créditos, por ejemplo, para los más de 25 millones de pymes con que cuenta Europa.
Draghi insistió también ayer en que la recuperación del crédito depende de los Gobiernos, que son los que tienen que emplearse a fondo en la tarea de sanear la economía. Cuando lo consigan, las empresas que gocen de buena salud volverán a financiarse sin problemas.
Por lo demás, y como se venía especulando estos días, los ministros de Finanzas del euro decidieron conceder siete años más a Irlanda y Portugal para que devuelvan el dinero de sus respectivos rescates. El primero asciende a 85.000 millones; y el segundo, a 78.000. En el caso luso, la ampliación del plazo está supeditada a que la troika (BCE, FMI y Comisión Europea) le den el visto bueno a los recortes que ha de presentar Passos Coelho como alternativa a los que tumbó el Constitucional.