Escenificaron un entierro. Con cuatro lápidas, velas, cruces decoradas con claveles rojos y amarillos y globos negros en señal de duelo. Alrededor de medio centenar de trabajadores, todos personal de tierra, se movilizaron ayer en el aeropuerto coruñés en contra del ERE previsto y que, según la primera propuesta de la empresa, afectará a 11 de los 62 empleados en Alvedro: cuatro en rampa, cuatro administrativos y tres mecánicos. A modo de marcha fúnebre, y durante unas dos horas, desde las doce hasta las dos, recorrieron el interior y el exterior de la terminal. Pararon incluso temporalmente -unos minutos- el acceso de vehículos al aeropuerto, llegando a concentrarse una decena de coches ante sus pancartas. Mientras, coreaban consignas como «Iberia non se vende, Iberia se defiende», «Suspensiones, nos dejan sin aviones» o «Iberia somos todos». «No queremos un cielo sin Iberia ni una España sin futuro», rezaba otro de los carteles.
«Que se deshaga la fusión [con British], eso es lo que buscamos principalmente», explicaba a pie de manifestación Mario Vidal, miembro del comité de empresa. Por eso, anunció, además de estos cinco días de huelga, habrá una nueva movilización el próximo viernes. «Cada despedido tiene una familia», insistió, megáfono en mano. Por delante queda ahora un mes de negociaciones entre sindicatos y directiva. «Tenemos que intentarlo», explicaba una de ellas. «Yo llevo más de treinta años en la empresa y nos sentimos vendidos. No quieren negociar y habría opciones como trabajar menos horas, prejubilaciones o bajas incentivadas», aseguró. Aludía, además, a la incertidumbre: «No sabemos ni los nombres de esas personas, ni qué criterios se han usado para decidirlo». Otro de los manifestantes, José Luis Méndez, veterano en pista tras 22 años trabajando, reconocía: «Na miña vida laboral nunca estiven en paro», pero que esta situación actual «ten á xente moi nerviosa, porque cada un ten os seus problemas, a súa hipoteca...».
La huelga en Alvedro afectó ayer a «dos vuelos completos» (dos idas y dos vueltas) con Iberia y a otro de Vueling (ida y vuelta). «Aproximadamente el 50 %», explicó Mario Vidal. Por otra parte, varios experimentaron retrasos en el despegue, alguno de ellos de veinte minutos.