Berlín aprovecha la rebaja de nota para exigir ajustes a París

El Eurogrupo ultima la entrega de 44.000 millones a Grecia


redacción / la voz

Francia ha perdido dos de sus preciadas matrículas de honor en solvencia. La primera, a manos de Standard & Poor's, en enero pasado; y la segunda, a las de Moody's, a última hora de la noche del lunes. Solo la tercera en discordia, la agencia de calificación Fitch, sigue considerando que la deuda soberana gala es merecedora de la codiciada triple A.

Hablan los expertos de Moody's de los «persistentes desafíos estructurales que afronta el país», de «rigidez del mercado laboral y de los servicios», de «una sostenida pérdida de competitividad» y de «una gradual erosión de su base industrial, orientada a las exportaciones». Argumentos que en Berlín sonaron a música celestial. Porque hace tiempo ya que en Alemania tienen claro que el Gobierno de Hollande debería dejar de marear la perdiz, agarrar el toro por los cuernos, dejar a un lado el grandilocuente pacto de crecimiento que saca a relucir siempre que puede el presidente galo, asumir la gravedad de la situación económica del país y tomar medidas para evitar el desastre. Lo que en clave teutona significa austeridad, austeridad y más austeridad y atar en corto el déficit.

No fue el alemán un toque de atención a las claras, sino sibilino. Y corrió a cargo, cómo no, del ministro de Finanzas. Dijo Wolfgang Schäuble en una declaración en el Parlamento alemán de que la decisión de Moody's es «un pequeño aviso» para Francia y que no conviene «dramatizar esta cuestión». Pero, a renglón seguido, añadió que «todos» en la eurozona -Francia también, claro- comparten «el interés de que todo el mundo esté a la altura de sus responsabilidades». A buen entendedor...

Poco después, Schäuble viajaba a Bruselas para tratar con sus colegas del euro la espinosa cuestión griega. Al cierre de esta edición, seguían reunidos y ultimaban los detalles para transferir a Grecia 44.000 millones en su solo pago que se realizaría a primeros de diciembre, informa Colpisa. Este espectacular montante, que se dedicará en su mayoría a recapitalizar la banca, supone la suma de los distintos cheques que no se han abonado este año.

Pero, como con Atenas ningún pacto resulta definitivo, el bloque dejó para más adelante la resolución de su pulso con el FMI, que aporta un tercio del dinero. Ambas partes optaron por darse más tiempo para garantizar la sostenibilidad de la deuda helena a largo plazo, una cuestión que inquieta mucho al Fondo, partidario de una nueva quita, esta vez sobre los préstamos que los países del euro le han concedido al socio heleno. En la eurozona, claro, no están por la labor. España ha puesto 25.000 millones.

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