En la rueda de prensa conjunta tras reunirse con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, Rajoy confirmó ayer que el Ejecutivo ayudará a Cataluña a superar «su problema de liquidez», igual que «al resto». Lo que no desveló, alegando que no era el momento de generar «polémicas sino de resolver problemas», fue si el Ejecutivo impondrá a la Generalitat nuevas exigencias a cambio del rescate.
Rajoy recordó que el Gobierno lleva «desde el pasado mes de enero» ayudando a las comunidades en dificultades, a través de, por ejemplo, anticipos de tesorería o el plan de pago a los proveedores. «Las comunidades autónomas también son España y por tanto el Gobierno no se va a desentender de su situación», dijo el presidente, que a renglón seguido insistió en que «lo importante es que todos -comunidades, ayuntamientos y Administración central- cumplan con sus compromisos de déficit y deuda pública, porque lo que nos ha traído hasta aquí, es fundamentalmente, un déficit público descomunal».
El presidente confirmó también que se reunirá en septiembre con Artur Mas, en respuesta a la carta recibida para hablar sobre el pacto fiscal que Cataluña propone. «Le he dicho que le recibiré, le escucharé atentamente y le daré mi opinión», zanjó, para recuperar su discurso habitual de que ahora hay que «centrarse en lo fundamental, que es ir reduciendo el déficit público, seguir haciendo las reformas estructurales, porque son fundamentales para crecer y crear empleo, y continuar con la reestructuración del sistema financiero español».
Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Van Rompuy, que dijo tener «sensibilidad hacia el federalismo», valoró las medidas adoptadas por el Ejecutivo para resolver los problemas autonómicos, pero no quiso profundizar, alegando que lo que hace la UE es «proponer metas», objetivos fiscales para el conjunto del país, «y es responsabilidad de España cómo organizarse para alcanzarlas».