La travesía de los contratos lácteos

Xoán Ramón Alvite Alvite
xoán ramón alvite REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

El Gobierno intenta desde el 2004 que el precio de la leche se pacte

26 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Vuelve a aparecer la figura de los contratos lácteos para luchar contra la incertidumbre de precios y la inestabilidad que registra el sector de la leche. El ministro de Agricultura, Arias Cañete, anunció el viernes su intención de promover un real decreto que los haga obligatorios. No resulta novedosa esta pretensión. Los intentos por ponerlos en marcha se han ido sucediendo durante los últimos años. La escasa voluntad de alguna de las partes por suscribirlos y la ausencia de una legislación clara que estableciese mecanismos coercitivos que obligasen a los firmantes a respetar lo acordado, los ha ido condenando al fracaso.

17 de septiembre del 2004

Agricultura insta a las lácteas a firmar contratos. Ante las sustanciales diferencias de precios que existían con Europa, el Ministerio de Agricultura, dirigido por Elena Espinosa, insta a las lácteas a que fijen el precio de la leche por contrato. La inexistencia de un soporte legal que permitiese imponer esta norma provoca el fracaso.

21 de mayo del 2008

Galicia va por libre y apuesta por regular las relaciones. Xunta, sindicatos agrarios y empresas lácteas acuerdan, en el marco de la Mesa do Leite, crear un contrato que evite las altas fluctuaciones del precio de la leche en origen. Después de muchos tira y afloja, la mayoría relacionados con la conveniencia o no de fijar un precio mínimo que deja fuera del pacto al Sindicato Labrego Galego, solo Leite Río, Feiraco, Lagasa y Queixerías Prado firmaron el acuerdo. Las demás empresas, agrupadas en la Federación de Industrias Lácteas (Fenil), optaron por acogerse a un documento similar promovido por el ministerio que tampoco tuvo demasiado recorrido. Meses más tarde comenzaron a firmarse acuerdos cuya duración se extendía hasta marzo del año siguiente. Su utilidad fue relativa, pues el precio se desplomó un 25 % durante el 2008.

20 de julio del 2009

Acuerdo histórico para potenciar los contratos. Productores, industria y distribución, con la mediación del Gobierno, firman un acuerdo histórico mediante el cual todas las partes se comprometen a generalizar el uso de los contratos lácteos. Las industrias apostaban por regularizar documentalmente las relaciones con todos los ganaderos, mientras la distribución aseguraba que pondría en marcha mecanismos para diferenciar la procedencia de la leche. En el acuerdo se decía que los precios de la materia prima estarían referenciados a una serie de variables objetivas, como la cotización media en los países de la UE. Las previsiones más optimistas hablaban de un incremento de hasta 6 céntimos hasta final de año. Acabó siendo de poco más de la mitad y la relativa concordia se terminó con el inicio del nuevo año y una nueva caída de los precios.

1 de enero del 2011

Se prohibía la recogida de leche sin contrato. Para el primer día del 2011 estaba prevista la entrada en vigor de un nuevo real decreto lácteo que establecía como obligatorios contratos entre ganaderos y primeros compradores. La intención del ministerio era que los documentos recogiesen un precio fijo pactado o bien hiciesen referencia a las fluctuaciones del propio mercado. Este hecho suscitó importantes dudas entre las autoridades de Competencia por lo que se entendía como posible concertación de precios. Este y otros factores provocaron que, una vez más, las previsiones no se cumplieran.

15 de febrero del 2012

Luz verde de Bruselas a los contratos obligatorios. Se abre un nuevo horizonte para los contratos. El Parlamento Europeo aprueba el llamado paquete lácteo, un conjunto de medidas dirigidas a mejorar la competitividad del sector, entre las que se encuentra la posibilidad de que los estados miembros establezcan como obligatorios los contratos de suministro entre ganaderos e industrias. El paquete lácteo también reconoce la creación de las organizaciones de productores como entidades encargadas de negociar las condiciones de estos pactos.

31 de marzo del 2012

Solo uno de cada tres ganaderos firmaron acuerdos. La campaña láctea 2011-2012 se cierra con la firma de 7.767 contratos. Es decir, poco más del 30 % de los productores españoles alcanzaron algún tipo de acuerdo con las empresas a las que entregan la materia prima. La leche vendida en Galicia bajo acuerdos homologados supuso, durante este período, el 36,5 % de la producida en todo el Estado.