De burbuja en burbuja y de rescate en rescate: del ladrillo a la deuda

ECONOMÍA

Mientras se deterioraba la solvencia de las entidades financieras debido a su monumental cartera de activos inmobiliarios, esas mismas entidades animadas por el BCE se dedicaron a engordar su cartera de deuda pública española

16 jul 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Mientras se deterioraba la solvencia de las entidades financieras debido a su monumental cartera de activos inmobiliarios, esas mismas entidades animadas por el BCE se dedicaron a engordar su cartera de deuda pública española. Era sorprendente ver cómo aumentaba la prima de riesgo mientras los inversores bancarios compraban más títulos públicos que nunca.

Tal dinamismo se ha convertido en una segunda causa de alarma para los agentes externos (incluido el BCE) que ahora dudan de la solvencia de nuestras entidades financieras por este segundo motivo, por esta segunda burbuja. Al mismo tiempo se genera la necesidad de un segundo rescate: ahora para evitar que el mercado español de deuda pública (junto con el italiano) colapse. A eso se ha referido sin tapujos este sábado desde Fráncfort el presidente del Bundesbank en una entrevista en un rotativo económico alemán, y sobra decir que este señor manda mucho en el BCE y en el MEDE.

Un colapso provocado, primero, por el traslado preferente de las deudas del ladrillo a las cuentas de deuda pública y, después, por la sobreinversión bancaria española en títulos públicos. Para salir del lío, el MEDE compraría deuda pública con una línea de crédito fuertemente condicionada por parte de los miembros de la eurozona. Un segundo rescate, ahora del país, en toda regla. Rescate que nos sacaría de la espada de la prima de riesgo que manejan desde Fráncfort.

Frenesí inversor

En el gráfico se observa el frenesí inversor del sistema financiero en títulos públicos (con tasas de crecimiento medias del 15 %); mientras tanto no había un euro para las empresas y familias -que venían de ser sus anteriores superclientes en la burbuja inmobiliaria- ahora con tasas negativas. Si el total es positivo se debe a la compra de títulos públicos.

Este frenesí inversor en la nueva burbuja de títulos públicos tiene detrás un incremento de la financiación bancaria a las Administraciones públicas residentes en España, que ha duplicado en cuatro años su volumen. Duplicarse en plena crisis, con recesión, récords de desempleo y alarmas en la prima de riesgo, llegando a los 800.000 millones.

Si nos circunscribimos a la cartera de vencimientos de la deuda del Estado en manos de las entidades de crédito en el mismo período, esta se habría triplicado según los datos del Tesoro. Nuestros banqueros parecen hacer caso omiso a las señales de alarma. Quizás porque desde el exterior se les animaba a depositar esa creciente cartera (como avales en el BCE) para obtener liquidez e ir cumpliendo con sus acreedores externos. Pero, si el BCE y los grandes grupos bancarios de la eurozona son acreedores de nuestros bancos no parece extraño que estén preocupados por esta explosiva cartera de deuda pública.

Rajoy tenía razón cuando en su discurso de investidura de diciembre sostenía que las dudas sobre las valoraciones de determinados activos, especialmente inmobiliarios, están impidiendo un acceso adecuado de las entidades financieras a los mercados y, a su vez, contaminan la credibilidad de la deuda pública. En esas seguimos, a pesar del primer rescate que se acordó días atrás.