«En Londres tenía mucho estrés, aquí es otra cosa»

maría cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Hijo de la emigración, Daniel Misuraka abandonó su Londres natal para instalarse en Galicia y abrir una pizzería en A Coruña

26 jun 2012 . Actualizado a las 11:50 h.

Las estadísticas no engañan. Cada día unos 25 de jóvenes abandonan Galicia para buscar un nuevo y prometedor horizonte donde encontrar un trabajo bien remunerado y acorde con sus estudios. Pero en toda estadística hay excepciones. Pues Daniel Misuraka es una de esas rara avis que en estos tiempos convulsos ha optado por acomodarse en Galicia en lugar de volar de nuevo al exterior donde ya tenía su nido. Porque este joven nacido en Londres regresó hace ocho años a Betanzos, la tierra de su madre, para quedarse. «En los doce meses anteriores a venir viajé doce veces a Galicia», dice. La razón de tanto avión la oculta bajo una sonrisa que dirige a su mujer. Sobran ya las palabras.

Hijo de madre gallega y padre siciliano, nació y creció en la capital británica. Allí trabajaba en un banco, pero Galicia le tiraba más. No importa que Londres sea una de las urbes más cosmopolitas de Europa, junto con Berlín, porque, como dice ahora, «España es un lugar que ya me atraía cuando venía de vacaciones cada verano». Por eso dejó la urbe de los buses rojos para instalarse aquí.

Sus tíos, un matrimonio de gallega e italiano que se conocieron también en Londres como sus padres, tienen desde hace treinta años una pizzería en Betanzos, la Sinuessa. Su tío fue el que le enseñó el oficio que ahora reproduce, desde hace ya un año y ocho meses, en la pizzería del mismo nombre que ha abierto en la zona vieja de A Coruña, justo frente a la iglesia de Santiago, la más antigua de la ciudad. «Eso es algo que muchos no saben», cuenta mientras le sale de nuevo la risa.

La aventura, por ahora, no le ha salido mal. «Aunque abrimos en tiempos de crisis, la verdad es que cada vez hay más clientes y ves que va mejorando. Puede ser que como ya no cogimos los tiempos de bonanza y no sabemos que era aquello», explica también. Está contento. En el negocio hace un poco de todo. A veces hace la pizza, otras atiende la sala.

El ambiente es fantástico. Se observa al llegar al restaurante. «Cuando estaba en Londres trabajando tenía mucho estrés, aquí es otra cosa», dice.

Lo que le ha ayudado es el idioma. Hablar inglés le ha dado clientes. «Hay muchos clientes que vienen de fuera que repiten, muchos que están viajando en barco particular. También hay mucho norteamericano. Había unos que prácticamente el tiempo que estuvieron trabajando aquí venían unas tres veces por semana», recuerda. El suyo es el ejemplo de que no hay que tener miedo.

Daniel Misuraka dejó inglaterra para ser empresario en galicia

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