La gran banca torpedea el plan de NCG, para quedársela por 1 euro

La indecisión política y la falta de apoyos de la Moncloa, obstáculos para que Galicia consiga que no la despojen de su única institución financiera


redacción / la voz

En la recta final del proceso de reestructuración financiera, que puso en marcha el Gobierno socialista de Zapatero tras consultar con entidades como La Caixa, BBVA y Santander, las presiones para que la entidad gallega se subaste por un euro son cada vez más fuertes.

Tanto que las palabras del presidente de la Xunta refiriéndose a que si Novagalicia resiste es porque tiene un equipo de gestión potente, sonaron con especial dureza, al entender que podía caer el único soporte político claro a este proyecto. Es decir, de Núñez Feijoo. De hecho incluso fuera de su círculo político hay quien considera que viene respaldando el proyecto «mojándose hasta extremos que su cargo político no le exigía».

Subastas

Los primeros bocados. En las próximas semanas se subastarán el Banco de Valencia y Catalunya Caixa. Esta segunda entidad es uno de los grandes bocados para la gran banca. Pero el más apetitoso es NCG, la única entidad española que cuenta con una cuota de más del 40 % dentro de su comunidad, una participación que con el simple crecimiento orgánico ninguna institución, por grande que sea, alcanzaría nunca. Y precisamente por estar en el fin del proceso, y por temor a perder el botín han arreciado las presiones. Todas ellas van en un sentido: de la parte de las entidades reunidas en las cúpulas de instituciones como la AEB y la CECA hacia el Gobierno. Las exigencias de «subastar ya» las entidades que faltan son continuas y las realizan en foros públicos, donde se intenta vincular la falta de crédito con la continuidad del proceso de reestructuración iniciado hace cuatro años.

El plan gallego

La mejor opción. Es cierto que desde los grandes organismos internacionales se ha exigido a España que se aceleren las fusiones y uniones. Sin embargo, no lo es menos que solo la indefinición política y la falta de apoyos decididos desde la Moncloa hacen que una de las principales entidades financieras españolas no tenga ya el visto bueno a su plan: dar paso a la entrada de inversores internacionales altamente reconocidos en el mercad de capitales. Con ellos el país recibiría por primera vez una inyección de capital que sí haría más creíble la situación de España en los ámbitos internacionales. Además, es la opción que tiene menos coste sociales y la única que no dejaría a Galicia convertida en un páramo.

Decisión política

La postura de Rajoy. Ninguna otra institución financiera española consiguió tanto respaldo, resaltan desde empresas auditoras y consultoras de Madrid. «Todo depende de una decisión política, y de que Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, sea capaz de valorar lo que significa para Galicia quedarse sin institución».

El Banco de España

Ordóñez calla. Los expertos consultados ponen el acento en la importancia de la decisión política porque recuerdan que desde el inicio del proceso no se paró de poner obstáculos a la fusión de las cajas gallegas «con mentiras sobre la intervención de las mismas incluidas», recuerdan. Ahora, una vez que el equipo de gestores que lidera José María Castellano ha encontrado inversores interesados en entrar en la entidad -«es una caramelo muy dulce»- surge el problema de que el Banco de España no ve «encaje» a la propuesta, y prefiere no pronunciarse. Lo que se contradice muy directamente con el hecho de que se hubiera aprobado en el consejo de administración, donde el Banco de España también está representado a través del FROB, que tiene un 90 % del capital.

La operación

El papel del FROB. La cosa se complica más en la discusión de cómo se financian los esquemas de protección de activos que tendrán las entidades que se subastan. Si es a través del FROB o a través del Fondo de Garantía de Depósitos. Este último depende de las propias instituciones, que parecería lógico pensar que se niegan a financiar la entrada de inversores foráneos y perder ellas así la posibilidad de hacerse con «una gran franquicia», como recordó el presidente del Banco Santander, Emilio Botín, el pasado viernes en Murcia.

El contexto

La crisis económica. Pero hay más. La situación de España, acuciada por el nivel de déficit público, hace que las presiones de las grandes entidades sean reconsideradas una y otra vez desde las instituciones gubernamentales, tanto en Madrid como en Bruselas. Todavía no está claro si la utilización del dinero del Fondo de Garantía o el del FROB llevaría a incrementar el déficit público. Pero sea como fuere, las arcas de uno u otro instrumento se van a utilizar para entregar al mejor postor a Catalunya Caixa y al Banco de Valencia.

Bankia

Intercambio de cromos. Lo que tampoco está claro es si en el intercambio de cromos que se intuye (poner dinero en el Fondo de Garantía de Depósitos y analizar quién se queda con la entidad gallega) entra Bankia, uno de los grandes problemas para los organismos económicos internacionales y a la que el Gobierno debe dar una solución de inmediato. Fernández Ordóñez, el actual gobernador, quería haber fusionado la antigua Caixa Galicia con la entidad madrileña. También eran de esta opción socialistas como Elena Salgado y populares como Cristóbal Montoro y el actual ministro de Economía, Luis de Guindos, quienes posteriormente cambiaron de opinión, posiblemente por las circunstancias políticas.

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