Decenas de operarios de aceros pierden su empleo en Navantia estos días
02 mar 2012 . Actualizado a las 07:05 h.«Es muy penoso estar esperando cuándo te van a despedir. Desde el miércoles pasado, en Nervión han echado a 84 personas. Viene palo sobre palo». Agustín Fernández, presidente del comité de la citada compañía, una de las señeras en las obras de los astilleros de la ría de Ferrol, asegura que solo en la última semana su firma ha prescindido de 84 compañeros. El pesimismo es más que patente en los trabajadores auxiliares de Navantia Fene-Ferrol, que aseguran sentirse «desquiciados» con el paso de las semanas. El trabajo se agota, los despidos se multiplican y, pese a los acuerdos políticos y las buenas palabras, por el momento no hay alternativa a la caída en picado de la ocupación.
Nervión es la única industria auxiliar que queda en la antigua Astano. Aún cuenta con 220 trabajadores, pero en dos semanas se quedarán 60. En Fene, en otros tiempos un referente mundial en la construcción de buques y plataformas offshore, solo quedan abiertos dos talleres. Es el primero de los dos astilleros de la ría que se quedará parado, aunque en Ferrol también se avecina un lunes al sol de sus operarios indirectos.
«Solo queremos que cumplan las promesas electorales. Nosotros pagamos alquileres e hipotecas y nuestros hijos también comen», exclamó Gonzalo Vázquez, secretario del comité de Maessa, otra de las firmas de aceros de referencia. La empresa llegó a contar con una plantilla de 360 personas en las obras de los astilleros de la ría, pero en breve quedarán medio centenar.
También Tecnymo se enfrenta a la desocupación en Ferrol. «La situación está cruda. Cada semana está saliendo gente. Estaremos todos en la calle a la vuelta de un mes», afirma Francisco Alonso, representante de los trabajadores de esta firma.
Los operarios de aceros son los primeros que intervienen cuando se inicia un buque, pero también los primeros en salir cuando se enfila el final. Y en la ría ferrolana, de los tres barcos en cartera, dos serán entregados en pocos meses. Por ello, pese a los últimos acuerdos parlamentarios, como el del miércoles, que insta al Gobierno central a aprobar antes de un mes el dique flotante que reclaman, los trabajadores ya no se fían de los compromisos políticos y claman por soluciones urgentes. Ayer, plasmaron sus demandas en cartas que presentaron en el registro de la Xunta, dirigidas a Feijoo. Además de nuevos encargos, piden que se nombre a la dirección de Navantia para «acabar con la incertidumbre».