José Ríos Boquete tiene 77 años y lleva doce jubilado. Dice que desde que empezó a percibir los cerca de 600 euros con los que vive cada mes «subiu todo moitísimo menos os salarios. A vida encareceuse, pero nós cobramos o mesmo, ou menos».
A su juicio, el mejor indicador para calibrar este retroceso en el poder adquisitivo de los pensionistas «é pararse a pensar cantos cafés pagabas antes do euro con 166 pesetas e ver para que che chegan agora eses cartos».
José, desde la óptica del obrero de la construcción y emigrante en Suiza que fue durante buena parte de su vida laboral, atribuye buena parte de los problemas económicos actuales a la política monetaria. «Cando eu marchei, no ano 61, dábanche un franco [suizo] por cada 13 pesetas. Cando vin, o franco xa estaba a 50 e chegou a 100, porque aquí o único que fixeron foi devaluar a moneda ata o punto de que xa non servía para nada. Entón só nos quedou agarrarnos a Europa e nesas estamos», asegura.
Con su paga «e administrándose moi ben», José vive sin demasiados apuros, entre Tordoia, donde nació, y Carballo, donde mata las tardes jugando a las cartas. Reconoce que no pasa estrecheces aunque siente que el dinero cada vez le da para menos. «O noso problema é que neste país cada un cobra polas cousas o que lle vén en gana. Deberían existir unhas tarifas reguladas, con variacións, pero dentro duns límites», asegura.
Su compañero de partida, Luciano Bolón Bértoa, tiene 77 años y se prejubiló con 62. «Por iso só cobro o 76 % do que debería e porque aínda pon parte dos cartos o Estado».
Tampoco tiene problemas graves de dinero. Entre él y su esposa cobran «uns mil euros ao mes» y disponen de un pequeño tractor con el que plantan «patacas e fabas» en el terreno anexo a su casa de Coristanco.
Sin embargo, Luciano sí nota una gran diferencia entre los ingresos de su vida laboral, cuando levantaba bloques de viviendas, y los que tiene ahora como jubilado. «Hai que mirar moito en que se gastan os cartos, pero debemos recoñecer que as cousas cambiaron moito para ben. Eu estiven 20 anos de autónomo e o único que tiña era dereito a traballar, nin tan sequera dispoñía de médico para a muller», recuerda. El constructor también invita a la gente a ser optimista para superar la crisis «porque isto non é a primeira vez que pasa».