Asegura que el déficit español cerrará el 2011 en el 6 % pactado con la UE
19 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Con la prima de riesgo disparada y a dos días de las elecciones generales, la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, volvió a negar ayer que España vaya a necesitar un rescate de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional como los que precisaron en su día Irlanda, Portugal y Grecia. Salgado achacó el agravamiento de la crisis de deuda a una «contradicción de intereses» entre los países ricos y los periféricos de la UE, y aseguró que la petición de un plan de auxilio para España «está fuera de toda consideración».
Según explicó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, harían falta seis o siete años de financiación a precios tan altos como los que sufre ahora España para subastar su deuda para que el repunte del interés pagado el jueves por el Tesoro Público en la subasta de obligaciones a 10 años -más del 7 %- pudiera generar «preocupación».
«El hecho de que tengamos que pagar precios más altos no está justificado con los fundamentos de nuestra economía, sino por la tensión de los mercados», manifestó la vicepresidenta.
Salgado aseguró además que España cumplirá «con comodidad» este año la reducción del déficit público hasta el 6 % , a la que se comprometió en su día con la UE, a pesar de que la Comisión Europea augura que cerrará en el 6,6 %.
Salgado confió en que las autonomías cumplirán también su parte a la vista de los recortes implementados. De hecho, atribuyó el reciente desplome del consumo de las Administraciones públicas a la «constatación» de que los planes de ajustes autonómicos «han tenido algún efecto».
Además, la vicepresidenta explicó que pese a los sobresaltos el Estado tiene aún «margen» para cumplir con holgura su parte: recortar al 4,4 % del PIB su particular desfase entre ingresos y gastos. En ese sentido, detalló que al cierre del ejercicio habrá en la caja común 3.200 o 3.400 millones extra, provenientes de la partida presupuestada para pagar los intereses de la deuda, y que ha sido menor de lo estimado por el Ejecutivo en los Presupuestos Generales del Estado.