La Xunta presentó ayer las cuentas del 2012 como una herramienta para reequilibrar Galicia, habida cuenta de la diferencia entre un oeste en el que se concentra el 69?% de los habitantes y el grueso del PIB de la comunidad, y un este que ve menguar sus recursos económicos y envejecer su población. Según los números de Facenda, de la suma de las inversiones de la Administración general y de los organismos dependientes se concluye que se gastarán 926 euros por habitante de Lugo, 838 por cada uno de Ourense, mientras que serán 639 en el caso de Pontevedra y 623 para uno de A Coruña. La diferencia, en favor de las dos primeras, es de un tercio más.
Sin embargo, para llegar a esas cuentas la Xunta ha realizado un ajuste que lleva a que no aparezcan apenas nuevas obras, o a que se comprometan para el 2012 fondos que, inicialmente, estaban contemplados en el 2011 (caso del edificio judicial de Ourense). Las escasas novedades que para el 2012 arrancan en la mayoría de casos con fondos simbólicos, como el acceso al puerto de Burela (20.000 euros) o el parque sobre megalitismo en la Costa da Morte.
Hay infraestructuras en marcha como el nuevo hospital de Vigo están fuera del presupuesto porque la ejecuta una empresa privada, que a cambio gestionará y cobrará por ello de la Xunta durante 40 años. El caso es idéntico al del nuevo recinto sanitario de Pontevedra o la autovía Carballo-Berdoias para la que el Gobierno gallego pagará el llamado peaje en la sombra.
La excepción a esta contención del gasto viene en la ciudad de A Coruña, con un montante superior a los 100 millones de euros y fondos presupuestados para completar el tramo autonómico de la tercera ronda.