Pagar la factura de la luz se ha convertido en una odisea para muchos ciudadanos, perdidos en un complejo recibo que, lejos de facilitarles la operación, les complica la vida.
19 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Pagar la factura de la luz se ha convertido en una odisea para muchos ciudadanos, perdidos en un complejo recibo que, lejos de facilitarles la operación, les complica la vida. En Galicia hubo el año pasado 5.500 reclamaciones y la Xunta ha decidido gastarse 500.000 euros en cursos de formación de personal, que se iniciarán la próxima semana, para que expliquen el proceloso sistema tarifario a los contribuyentes.
Dentro del programa Belenus recibirá formación el personal del Instituto Galego de Consumo, de las oficinas municipales y asociaciones de consumidores en A Coruña, Vigo, Pontevedra, Vilagarcía, Verín, Ribadavia, Melide, Sanxenxo, Barreiros y Monforte.
«A nosa prioridade é facilitar todo isto ao consumidor, porque custa entender a tarificación», asegura Nava Castro, directora xeral de Comercio, quien advierte del nulo eco que tuvo esta propuesta en la comisión sectorial de Consumo, en donde la Administración central no la incluyó en el orden del día. «Pedimos ao Goberno que se simplifique a factura», reclama.
Facturas que se disparan de repente por encima de los 500 euros, cambios en la tarificación, errores en el número de cuenta corriente, o fallos en el reconocimiento de la antigua tarifa nocturna, son tan solo algunas de las quejas que refieren los ciudadanos. En la mayoría de los casos han de esperar una respuesta que se demora durante semanas, procedente de las oficinas centrales de la compañía en Madrid.
El real decreto del 2008 impone a las distribuidoras la obligación de facturar cada mes, y no cada dos. Aunque esta medida solo se ha impuesto a los clientes que tengan contratada una potencia inferior a 10 kilovatios, y se mantengan en el mercado con la tarifa de último recurso. La norma obliga además a leer los contadores cada dos meses.