Estocada al Muro coruñés

dolores vázquez A CORUÑA / LA VOZ

ECONOMÍA

Los recortes al arrastre ponen en situación de alerta a toda la lonja

01 feb 2011 . Actualizado a las 11:12 h.

La lonja coruñesa está en pie de guerra para mantener las actuales cotas de actividad. Se ve acosada por el recorte de las cuotas previsto para el arrastre, con una reducción aprobada para este año por la UE del 93% para el lirio y del 94% para la cigala, lo que pone en serio peligro un sector que lleva los últimos años asumiendo limitaciones de manera continuada. El presidente de la lonja coruñesa, Severino Ares, así como del resto de armadores afectados, reclaman a las autoridades un respaldo expreso al arrastre y nuevas negociaciones. Aseguran que el Muro no podría aguantar al mismo ritmo ni el primer trimestre si se confirman esas cuotas. A primera hora, en la zona de subasta es fácil encontrar a Pedro Corredoira, presidente de los exportadores, que afirma que la mala gestión que se hace a nivel político de los topes de pesca es lo que impide que haya futuro para el sector. «El lirio es la base, es lo que más se exporta», explica, y compañeros de su asociación salen al paso para recordar que no se puede tener en cuenta solo el pescado que se mueve, sino todos los puestos de trabajo que lleva aparejados. Inciden en que cada empleo en un barco genera 7 en tierra. Y si se habla, solo en A Coruña, de 45 barcos del arrastre, hay que tener en cuenta más de 3.000 empleos. Juan Arrojo, subastador, cuestiona cómo se imponen los sistemas de cuotas, que indica que no siempre se basan en cómo están los stocks. «El precio está igual que hace veinte años, pero el gasoil ha subido y esto no aguanta», explica, y asegura que, más allá de las ideas políticas de cada uno, «hay que mostrarse nacionalista» para luchar porque la flota perviva, y cuestiona que no se impongan las mismas directrices a todos los países. Cuatro días a la semana, Agustina Domínguez, una pescantina que vive en Neda, llega a la lonja coruñesa. Se levanta a las cinco menos cuarto de la mañana, para vender de manera ambulante hasta las cuatro de la tarde. Viene por la variedad que le ofrece la lonja coruñesa, pero reconoce que «non se vende como antes, debía haber máis lirio e vai moi caro». «Ademais, os vellos van morrendo, e hai que dicirlle á xente nova que compre fresco», insiste.