Bruselas admite que está preparada para acudir al rescate de Irlanda, que insiste en que no necesita la ayuda de sus socios
12 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Invertir en bonos del Tesoro español es hoy más arriesgado de lo que lo ha sido nunca desde que el país entró en el euro. O eso al menos es lo que se desprende de la prima que le exigen los inversores a España para confiarle su dinero. Quienes ayer querían colocar sus fondos en ellos reclamaban una rentabilidad del 4,64%, frente a la del 2,38% que se le demandaba a Alemania, considerada el puerto más abrigado en esto de la deuda. Esa brecha de 226 puntos básicos es la más alta de la historia de España en la eurozona. Y, por mucho que la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, se afanara ayer en subrayar desde Seúl que el país está en mucho mejor situación que Irlanda y Portugal, que nuestra solvencia no está en riesgo y que no tiene miedo de que la crisis del hasta hace bien poco admirado tigre celta se contagie a España, las cifras no dejan lugar a dudas sobre lo duro que está siendo el castigo para aquellos que no han sabido controlar su déficit.
Es cierto que Irlanda es ahora el centro de las iras de los inversores como antes lo fue Grecia, pero no lo es menos que las dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas se abaten también sobre el país heleno, Portugal y, en menor medida, España. Y, por si no había suficientes complicaciones, la propuesta alemana de que los acreedores carguen con una parte del rescate sigue planeando en el ambiente. Con todo, tal es la presión sobre la periferia del euro que la Comisión Europea, por boca de su presidente, José Manuel Durão Barroso, se vio obligada ayer a reconocer que todo está listo para acudir al rescate de Irlanda si fuera necesario. «Contamos con todos los instrumentos necesarios para actuar en caso de necesidad», aseguró en Seúl.
Sin ayuda exterior
Y, desde Bruselas, el portavoz del Ejecutivo comunitario, Olivier Bailly, trató de calmar los ánimos en los mercados asegurando: «No hay ninguna petición de ayuda financiera [de Dublín], no hay necesidad de activar el mecanismo», afirmó tajante. Algo que ya había dejado claro el propio ministro de Finanzas irlandés, Brian Lenihan, quien en una entrevista en el diario Irish Times publicada ayer aseguraba que su país no solicitará «en ningún caso» ayuda a Bruselas. Es más, insistía en que el Gobierno irlandés reconducirá su galopante déficit hasta colocarlo otra vez dentro de la legalidad (el límite del 3% que exige Bruselas) sin ayuda exterior.? Una idea en la que abundó horas después un portavoz del departamento de Lenihan, que salió a la palestra para dejar claro que el Ejecutivo no ha perdido soberanía sobre su política fiscal y que el país «está en condiciones de pagar» su deuda, pese a que esta es la más alta de la historia y de que el coste de emitir bonos roza ya el 9%, un nivel, cuando menos, prohibitivo.
Portugal, vapuleada
En Portugal, otra de las grandes vapuleadas en este virulento rebrote de la crisis de deuda, el Gobierno insistió ayer en que no tiene previsto recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI), a pesar del aumento de la desconfianza de los inversores hacia la economía lusa, lo que les ha llevado a exigir una rentabilidad de más del 7% por colocar su dinero en los títulos emitidos por el Estado.