Los Institutos de Estadística de Galicia y España hicieron ayer públicas sus estimaciones sobre la situación económica a mediados de año (datos del segundo trimestre) y su desglose por sectores y componentes. En términos interanuales (es decir, en los últimos doce meses) Galicia presentaría un ligerísimo mejor balance que la media española (crecimiento cero frente a -0,1%), aunque muy alejados ambos de la salida económica de la recesión en el conjunto de la UE a una tasa media del 1,7%. En consecuencia, no parece que con esas cifras la economía gallega pueda cerrar el año con un sustantivo mejor resultado que la media española, y, lo que es peor, que podamos evitar acabar el año 2010 en el furgón de cola de la UE. En comparación al balance del conjunto de España cabría precisar las luces y las sombras. Entre las sombras se comprueba que en Galicia la demanda interna está teniendo un comportamiento más negativo (-0,9%, frente a -0,5%) y que el sector servicios en su conjunto tiene un peor balance (0,0%, frente a 0,4%). Grave asunto este con un Xacobeo por medio. Ajustes en el gasto público A la vista del desglose de los datos parece que habría que situar la razón en el peor comportamiento de los servicios públicos, que en Galicia caen un 1,6% mientras que en el conjunto de España crecen aún un 0,7%. Con lo que los repentinos y fuertes ajustes en el gasto público estarían dificultando especialmente nuestra salida de la recesión. Entre las luces destaca el buen comportamiento de sector industrial (nosotros 4,6% frente a un 2,2% medio) y exportador. Aunque en este último caso el ritmo se ha reducido a la mitad del que había a comienzos de año y ya está por debajo de la media española. La construcción continúa en una profunda recesión. La evolución interanual del empleo en el conjunto de la economía es ya peor en Galicia (-3,1%) que en el conjunto de España (-2,5%). Es este un dato que no por ya conocido (la encuesta de población activa ya lo había puesto sobre la mesa hace días) deja de ser especialmente definitorio de la crítica situación en la que nos encontramos. Si no se produce un viraje y una ampliación temporal del ritmo de ajuste en las políticas públicas, en compañía de un afianzamiento de las ventas al exterior, van a pintar bastos para la segunda mitad del año. En su ausencia quedaremos a merced del impacto material y más prosaico de la visita papal. Toda una metáfora.