Ampliación de la base territorial. A la falta de vertebración del sector lácteo se une la necesidad de potenciar el papel de los productores en la cadena de valor. Pero estos no son los únicos problemas. La incorporación de nuevas tecnologías que reduzcan costes, la diversificación de la producción y la ejecución de una política que tienda a ampliar la base de las explotaciones pueden ser parte de la solución.
Combinación de grandes y pequeñas firmas. El sector conservero es uno de los más atomizados. Hay 67 empresas de las que apenas doce se han hecho con las tres cuartas partes del mercado. Las soluciones en este ámbito, según los profesionales, pasarían por el mantenimiento de las grandes -que se sitúan entre las más potentes del mundo- y la especialización de las más pequeñas.