Bruselas descarta la idea de España de multar a los países que incumplan objetivos económicos
ECONOMÍA
La Comisión Europea no es partidaria de sancionar a los países que incumplan los criterios de la Agenda 2020, la nueva estrategia económica de la UE que los jefes de Estado y de Gobierno deberán acordar este mes en Bruselas y que fijará compromisos sobre empleo, educación, medio ambiente, integración social e I+D+i.
El presidente del Ejecutivo comunitario, Durão Barroso, presentó ayer la propuesta que elevará a los Veintisiete, en la que no figura la pretensión de España de expedientar a quienes incumplan los objetivos de la Agenda. Ese mecanismo sí figura en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y permite a Bruselas castigar a los socios que, por ejemplo, acumulen déficit fiscales superiores al 3% o se endeuden sobre el 65% del PIB.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, razonó que las sanciones garantizarían que la Agenda 2020 no estará abocada al fracaso, como ocurrió con la Agenda de Lisboa, pactada en el año 2000 y que pretendió sin éxito que la UE llegara al 2010 como la economía «más dinámica y competitiva» del planeta. Alemania se opuso en su día a la idea española, y la Comisión ha optado ahora por una senda intermedia.
Si los Veintisiete aceptan el proyecto de Barroso, se fijarán objetivos que se alcanzarán como media y que no obligarán a todos los socios por igual. Como sucede con la estrategia contra el cambio climático, que fija distintos suelos y techos de emisiones, ahorro y energías renovables, cada país deberá presentar un plan económico adaptado a sus posibilidades y necesidades, que la Comisión evaluará. Y aunque su incumplimiento no implicará sanciones, sí podrá motivar el envío de un «aviso político», una especie de tirón de orejas que Bruselas justifica en el Tratado de Lisboa. Este permite a la Comisión dirigir esas advertencias cuando «la política económica de un Estado contradice las orientaciones generales» acordadas por los Veintisiete, o cuando pueda «poner en peligro el correcto funcionamiento de la unión económica y monetaria».