Rajoy votaría hoy mismo el plan del Gobierno, pero lo considera insuficiente

ECONOMÍA

«Para este viaje no hacían falta estas alforjas». El presidente el PP, Mariano Rajoy, trató de minimizar así ayer el contenido de la propuesta del Gobierno para lograr un pacto contra la crisis. A pesar de que los populares respaldan las tres principales medidas del documento, como son la rebaja del IVA en obras de rehabilitación, la bajada de las tasas aeroportuarias y la nueva línea de crédito del ICO, la clave para Rajoy está en que el Ejecutivo no se atreve a impulsar las reformas que a su juicio son necesarias.

El líder del PP hizo esfuerzos por no descalificar las medidas y a la vez marcar distancias con un texto que tachó de decepcionante, parcial y limitado. Los populares consideran que en los 32 folios del documento apenas hay tres actuaciones que parecen ir en la dirección razonable. Pero, según Rajoy, se podrían poner en marcha «hoy mismo» si el Gobierno las llevara al Congreso, ya que el PP está dispuesto a apoyarlas sin que el Ejecutivo malgaste dos meses en la búsqueda de un pacto de Estado. Recordó además que una de esas medidas, la de reducir el IVA para las rehabilitaciones de viviendas, ya la propuso el PP en el último debate de la nación y fue rechaza por el Gobierno aduciendo que minoraría los ingresos del Estado. La portavoz de PP, Soraya Sáenz de Santamaría, anunció ayer que han registrado de nuevo la iniciativa para que sea aprobada la semana que viene. Dijo esperar que el PSOE la apoye, porque si no se trataría de «una rectificación más».

El líder del PP señaló que lo peor de la propuesta del Gobierno «no es lo que tiene, que estamos dispuestos a aprobarlo, sino lo que no tiene», que son a su juicio las medidas necesarias contra la crisis, como la reforma del mercado laboral y la drástica reducción del gasto público.

Defensa del ladrillo

Mientras el PP marcaba distancias, el Gobierno se aplicó ayer en defender la propuesta y sobre todo en negar que suponga volver a alimentar la burbuja inmobiliaria al proponer rebajas de la fiscalidad a las obras de rehabilitación. «No se trata de volver a construir obra nueva, sino de conectar a la gente desempleada de la construcción con otras necesidades, como la de renovar el parque ya existente, sobre todo en los cascos históricos y por motivos de eficiencia energética», señaló el ministro de Fomento, José Blanco. «No se puede demonizar el sector del ladrillo», insistió, para añadir que la construcción «tiene que seguir ejerciendo un papel en la economía española, pero no para especular ni hacer dinero fácil». En el mismo sentido se expresó la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, que afirmó que lo que se propone es una «reestructuración total del sector» que consiste en «pasar de la construcción extensiva a la edificación» con especial atención a la rehabilitación. El responsable de Industria, Miguel Sebastián, dijo que el Gobierno pretende llegar a un acuerdo «amplio en contenidos y fuerzas políticas».