El máximo responsable del BCE sostiene que hay que preparar el camino para eliminar los planes de estímulo
10 sep 2009 . Actualizado a las 11:47 h.Dos de los primeros espadas de la política monetaria internacional, uno aún activo y otro ya retirado: Jean Claude Trichet, presidente del BCE, y Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal estadounidense, salieron ayer a la arena de la crisis y hablaron con contundencia. El primero, de la tormenta que lleva meses asolando las economías de todo el mundo; y el segundo, de las que, a buen seguro, llegarán después. Trichet insistió en que todavía no se pueden echar las campanas al vuelo porque la crisis no ha terminado y es necesario, por tanto, continuar con la aplicación de medidas «audaces» para combatirla. Pero, eso sí, hay que ir preparando el terreno para para eliminar los planes de estímulo, la vuelta a la normalidad en el capítulo de las políticas fiscales, monetaria y de apoyo al sector financiero. Mucho más apocalíptico se mostró Greenspan, quien en una entrevista con la BBC, profetizó que después de esta habrá otras crisis financieras porque el ser humano es «insaciable» y tiende a creer que «la prosperidad es inagotable». «Es la naturaleza humana. A menos que alguien encuentre la manera de cambiarla, tendremos más crisis y ninguna se parecerá a esta porque no hay dos que tengan algo en común, con la excepción de la naturaleza humana», mantiene. Pese a que las hipotecas basura están en el origen de la tormenta, Greenspan está convencido de que antes o después otro factora habría acabado haciendo explotar la burbuja de la prosperidad. Echando la mirada atrás, el gurú estadounidense sostiene que «los banqueros sabían perfectamente en qué se estaban metiendo cuando infravaloraban el riesgo que asumían y sabían que en algún momento se iba a producir una corrección». «Simplemente pensaron que serían capaces de salir de ello antes del estallido de la tormenta». En cualquier caso, el ex presidente de la Reserva Federal admite que nunca pensó que vería una crisis como la actual, un fenómeno «de los que ocurren una vez cada siglo». Para el fututo, recomienda a los Gobiernos y a las instituciones financieras que luchen contra el fraude y que incrementen los requisitos de capitalización de los bancos. Esto último los forzará a disponer de un colchón suficiente para hacer frente a sus operaciones diarias y a sus deudas en caso de hecatombe.