Última hora
Zapatero pide un aplazamiento de su declaración por la «complejidad» del sumario

El 71% de las oficinas en Galicia, en poder de las dos caixas

ECONOMÍA

La distribución territorial de las oficinas de las entidades financieras, además de ser un factor relevante a tener en cuenta en eventuales procesos de fusión de las cajas por las consecuencias en el empleo, no es menos relevante como expresión de la estrategia territorial que ha desplegado cada firma.

Hablamos de en qué forma y en qué grado una caja se ha comportado extraterritorialmente (fuera de su comunidad de origen) y de qué manera en una región se ha producido una penetración de marcas originarias de otras regiones. Lo primero podemos medirlo con el porcentaje de las oficinas fuera de la región (expansión) y lo segundo con el porcentaje que sobre el total tienen las oficinas de las marcas en la región (cuota territorial).

La Caixa es la marca con una mayor expansión extraterritorial (tiene un 67% de sus oficinas fuera de Cataluña), mientras que la siguiente caja catalana ha tenido una expansión menor (Caixa Catalunya, con el 43%). Esta gran expansión por el mercado español, sin perder sus raíces catalanas, se complementa con un gran control del mercado doméstico. Porque las diez cajas catalanas controlan nada menos que casi el 86% de las oficinas que tienen estas entidades en su lugar de origen.

En Aragón (Ibercaja) o Valencia (Caja Mediterráneo) cuentan también con líderes con una notable expansión fuera de la misma. Caja Madrid se asemejaría al caso valenciano, pues combina una alta expansión fuera de su territorio (1.030 oficinas, un 49% del total) con una simétrica gran penetración de entidades foráneas en la comunidad; en Madrid, Caja Madrid apenas controla el 29% de las oficinas. Un rasgo que es difícilmente separable de su condición de auténtica megarregión urbana global y capital de España.

El caso gallego

La situación de Galicia en conjunto es, a su escala, más semejante a la catalana. Sobre todo porque Caixa Galicia ha realizado ya una notable expansión extraterritorial por el resto de España (420 oficinas, que suponen un 47% de toda su red), semejante a la de Caja Madrid e inferior a La Caixa. Una forma de ampliar su penetración extraterritorial alternativa a la formación de una Caixa Atlántica uniéndose a Caixanova, seria mediante una Caixa del Noroeste, con, por ejemplo, la de Asturias. En este caso pasaría a tener un 62% de oficinas fuera de Galicia, saltando de las 420 a las 762. Caixanova jugó en esto hasta ahora básicamente en casa, con solo 162 oficinas fuera de Galicia.

Por otro lado, vemos como las dos cajas gallegas conforman una red interna que controla el 71,5% de las oficinas; ciertamente menos que en Cataluña pero más que en el resto de las comunidades. En este caso, la pérdida de la territorialidad de una de ellas supondría, de entrada, bajar a una cuota de presencia de oficinas de las entidades de la propia región inferiores a otros territorios, pues sin Caixa Galicia se caería al 34% de la red; y sin Caixanova, al 38%.

Galicia tiene así una capacidad extraterritorial de sus cajas muy importante para la dimensión de su economía regional, capacidad que podría seguir aumentando y que debiera reforzar de forma endógena. Y hacerlo sin alejarse de las cuotas de mercado interno que las entidades regionales tienen, por ejemplo, en Andalucía o País Vasco.