El puzle que se avecina para las cajas es complejo. Y en cómo se desarrollen los acontecimientos tendrá bastante que ver lo que suceda en Caja Madrid, la segunda entidad de ahorro española. El pasado martes, Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, firmó un pacto con agentes sociales, PSOE e IU para dar estabilidad a la caja, algo imprescindible.
Para el PP, esta caja es su principal instrumento económico. Así lo han visto algunos de sus economistas, como Cristóbal Montoro, Álvaro Nadal o Estanislao Rodríguez Ponga, vicepresidente de Caja Madrid, mano derecha de Montoro cuando este fue ministro de Hacienda y uno de los promotores del plan de cajas de los populares, que pasa por grandes entidades con independencia del territorio. «Cuando hay crisis y movimientos muy importantes soportados por dinero público, hay que exigir control político, minimizar el uso de ese dinero, promover fusiones interregionales, que es más barato que promoverlas dentro de la comunidad autónoma», explicaba hace tres semanas Montoro a una revista.
El PP ha observado cómo el PSOE tutela la preparación de dos grandes cajas: una en Cataluña, mediante la integración de Caixa Catalunya (dirigida por el ex vicepresidente del Gobierno del PSOE Narcis Serra) con las de Tarragona y Gerona; y otra en Andalucía. En esta comunidad está ya lista la integración de Unicaja, Caja Sur y Caja Jaén, que propiciará la sexta caja del país, por delante de Caixa Galicia. Cajasol puede intentar la unión con las dos extremeñas (la fusión de Caja Extremadura y Caja Badajoz se espera para septiembre) y quizá alguna manchega. De esa operación y de la de Unicaja podría derivar la gran caja del sur, bajo auspicio socialista.
El contrapunto
Algunos dirigentes del PP creen que el contrapunto lo puede poner Caja Madrid, que con esos movimientos quedaría aislada en el centro. Pero precisa ganar tamaño y emparentarse con otras asentadas en territorios con Gobierno amigo: Valencia y Galicia. En la primera, podrían ser la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) o Bancaja, esta última dirigida por un ex presidente en aquella comunidad, del PP. Pero el interés se dirige hacia la CAM, que preside un empresario, Modesto Crespo, afín a los populares.
La suma de Caja Madrid y CAM supondría la creación del primer grupo de cajas de España por volumen de activos (258.000 millones), por encima de La Caixa, entidad para la que se descartan alianzas porque su visión está en el mercado internacional. Pero aún falta otra pieza: Caixa Galicia y, quizá, también Caixanova. Con la suma de todas se crearía un gigante financiero que algunos sectores del PP ven con muy buenos ojos.
«La posibilidad de una fusión es un rumor extendido hace tiempo que tenía sentido para los que promovían una operación así para evitar las elecciones en la caja y la renovación de miembros», explica una fuente próxima a Caja Madrid. Pero, salvo sorpresa a la vuelta de vacaciones, está previsto que haya elecciones en esa entidad (en octubre o noviembre), comicios en los que se renovará la mitad de su consejo.